viernes, 10 de julio de 2020

Paso una semana, es mi cumpleaños y hoy, ¡No hay melancolía!

Hola

Hoy quiero comenzar a escribir de lo que mi hijo mayor en un cumpleaños reciente me comentó acerca de lo que le decía de ya estar con "mucha juventud acumulada". Me hizo reflexionar en todo lo que he vivido y que tengo sabiduría por las experiencias que he sufrido y gozado. Realmente me cuestiono que tanta sabiduría puedo tener pero al profundizar en esta palabra y en todo lo que he pasado (no mucho, no poco); pues sí algo de ella debo tener.

Y, mucho de este tener, se lo debo a muchas personas que han estado conmigo, algunas ya ni en este mundo de los vivos - la mayoría -, caminando aveces juntos, a veces no tanto y en otras alejados por circunstancias o sentimientos encontrados. Consejos y enseñanzas, dos de ellas mi padre:

1. Me regaló en un viaje que hizo a Europa un llavero con un caracol de plata, acompañado venía, de una historia austríaca - según me contó -, el caracol no era un simple caracol, tenía la propiedad de que al verle supieras siempre que las cosas se daban por y con esfuerzo y que tenías de alguna manera que sufrir y que gozar el camino del logro. ¿Cómo? "Sube lento, sube..., pero, ¡Llega!



2. En una etapa realmente difícil de mi vida me escribió una carta en donde me hizo sentir y pensar que yo tenía que seguir viviendo y que en un futuro - no sabía cuando pero estaba seguro de ello -; tendría que ayudar a mi hijo Enrique - en aquel entonces nada más lo tenía a él, Rodrigo y Alex todavía no habían nacido -. Cuán cierto fue de no haber estado vivo no hubiera podido ayudarle.

3. Mi madre increíble, creativa y llena de buen humor de sarcasmo - como decía muy de los Castillo Nájera y creo, en ocasiones sólo entendible para mi familia materna -,  pero muy aguda en su pensamiento, después de una de muchas pláticas y reclamos de como ella y mi padre me habían hecho muy difícil mi adolescencia y juventud, pero ya cuando yo tendría unos 34-35 años me dijo: "Oye Enrique ya aguanté todos tus reclamos, ya dialogamos como adultos lo que fue no bueno para ti, incluso lo acepté y te pedí disculpas pero, ¿No crees que ya es hora que le des vuelta a la hoja y te hagas cargo de tu vida de aquí en adelante? Buena lección de hacerse cargo y de responsabilizarse cada quién de su propia vida. El pasado sirve para aprender, pero no debes de cargarlo para tu futuro.

4. Mi suegro Manuel, que más que mi suegro fue un amigo para mí; el penúltimo día de su vida al despedirse de mi y aunque solamente habíamos pasado 23 años juntos, me dijo "Enrique, tú y yo tenemos una historia muy larga". A lo mejor en un principio no lo entendí, pero hoy comprendo que lo que me dijo fue que no importando los años junto a alguien, las experiencias, los momentos vividos fueron tan fuertes que en un infinito, fue mucho lo que pudimos plasmar en esa nuestra historia.

Tal vez hoy en mi cumpleaños sensible al paso del tiempo, les regalo esto que pudiera serles de alivio, de utilidad o simplemente considerarlo como una anécdota.

Les quiero

Enrique




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