miércoles, 28 de octubre de 2009

Último comentario Maestría Morelia Liderazgo


Un verdadero gusto haberles conocido el sábado pasado. Nos parecieron energéticos, muy participativos y con muchísimas ganas de absorver todo conocimiento posible. Para nosotros eso es un reto pero también un gran motivador de hacer nuestro mayor y mejor esfuerzo en pro de nuestro aprendizaje.


Llegamos al final de los comentarios, Covey ha sido un autor que ha tenido la gran virtud de lo difícil explicarlo de una forma sencilla. Sus ejemplos y su modelo hacen del liderazgo a través de sus 7 hábitos (hoy ya 8…), algo más sencillo de comprender aunque considero no de practicar. La práctica ya nos la dejará a nosotros y a nuestra voluntad de ser cada día mejores personas.


El afilar la sierra (y, pensemos bien en esta metáfora, si ustedes lo saben ello en principio no es posible, se cambian no se afilan...); nos conduce a un ciclo de renovación constante y a una búsqueda de equilbrio - una vez más el equilibrio -, para después reflexionar nuevamente en el "de adentro hacia afuera".


Esperamos sus comentarios,


Chary y Enrique

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Reflexión: Covey, hábito 7.

Estoy convencido de que un hábito al principio es muy difícil de llevar a cabo. Pero cuando se practica con regularidad, se vuelve costumbre, se vuelve parte de nuestra vida cotidiana.

También es completamente cierto eso de que hay que tomarnos un tiempo para afilar la sierra. De pronto no nos damos cuenta y tenemos algo que se conoce como “ceguera de taller”. Creemos que lo que estamos haciendo es lo correcto, es lo mejor. Sin embargo, cuando tomamos un pequeño tiempo para analizarlo, nos damos cuenta de que el mundo evoluciona día con día y no nos podemos dar tiempo para la complacencia y el estancamiento. La información, las personas, las empresas, la sociedad, los países, todo cambia muy rápidamente y no nos damos cuenta de ello.

Yo he experimentado que el ejercicio físico es increíblemente bueno. Hace apenas unos años llegué a pesar 104 kilos. Ello me originó serios problemas de salud, lo que me obligó a ponerme a dieta y a empezar a hacer ejercicio, particularmente empecé a correr. Empecé a notar rápidamente los cambios en mi estado de ánimo, mi energía para realizar el trabajo del día con día se incrementó notablemente y hoy día, incluso, ya corrí un maratón. En la dimensión espiritual, siempre he estado cerca de la iglesia –particularmente católica-, y me he mantenido leyendo cotidianamente, Me gusta reflexionar y experimentar la sensación de acercarme cada vez al conocimiento de mi mismo. Si algún día lo logro, veré culminados muchos de mis proyectos de vida, estoy seguro.

Considero muy interesantes las dimensiones mental y social – emocional, ya que muchas veces nuestras mismas actividades no nos permiten interrelacionarnos adecuadamente con las personas y eso nos hace perder oportunidades valiosas. Ahora, lo importante aquí es estar conciente de la gran labor que implica mantener el equilibrio entre las 4 dimensiones ya que, como menciona Covey en el libro, este es el secreto para poder desarrollar las 7 habilidades de manera eficaz. ¿Por dónde empezar? Seguramente esta es la pregunta que todos nos hacemos. Ojala y al final del curso tengamos alguna pista.

Saludos a todos.

Carlos Ávila Beltrán.

Anónimo dijo...

REFLEXIONES
S. COVEY.


Me resulta bastante interesante como todos los hábitos que describe Covey en su libro son conceptos que existen desde el punto de vista de la lógica pero que no los sé trabajar. Reconozco que después de estudiarlos y analizarlos, me parecen aún bastante lejanos a mi actuar diario y más que con las actividades del día a día no me doy tiempo para pensar o proponer mis propias metas y mis propios valores. Las cuatro dimensiones a que se refiere en el séptimo hábito, son como yo les he llamado desde siempre las cuatro patas de la mesa que me sostiene. Lo curioso es que tampoco me doy tiempo para equilibrar esta mesa y en ocasiones se mantiene con inclinaciones o hasta coja.

Lo que normalmente me sucede es que espero de los demás su compasión y entendimiento, sin considerar que lo más importante es invertir en las cuentas bancarias emocionales de las otras personas. Como dice en el libro que Goethe enseñó: “Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es. Trata a un hombre como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser”. Francamente suena bonito actuar así con las demás personas pero no estaría nada mal que la gente actuara también así conmigo, creo que sería una mejor persona.

En ocasiones he platicado con mi esposa respecto a muchos comportamientos que mis padres han tenido y que ella no quiere verlos en mi persona. Incluso en ocasiones me dice que ya no tengo remedio a esa u otra actitud o forma de comportarme. Ahora que estuve leyendo que puedo ser una persona de transición, lo he vuelto a platicar con ella, incluso le describí algunos ejemplos que escribe Covey en su libro y su optimismo fue muy grande. Creo que hemos dado un gran paso, ahora me toca lograr que efectivamente las transición sea una realidad.

Este libro lo voy a utilizar de mi asesor personal, estoy encantado con su contenido tan rico y poderoso. Muchas gracias.


CARLOS SAAVEDRA SADA

Anónimo dijo...

Este libro me pareció excelente. Pocas veces leo un libro de principio a fin, y cuando lo hice, nunca fue con esta velocidad. La lectura realmente es inspiradora, después de leerlo los problemas de tu vida parecen ser fáciles y uno recobra la fe y la confianza en sí mismo.
Creo que era predecible la temática del último hábito, mantener una disciplina respecto a todo lo demás aprendido. Desde mi punto de vista tener disciplina es una de las herramientas que me ha ayudado a seguir adelante. Cuando me he planteado un objetivo me he obsesionado con trabajar a diario en él hasta conseguirlo, de hecho pocas veces cambio de canal cuando realmente estoy realizando algo que me gusta, a pesar de mi condición (tengo el trastorno de hiperactividad y falta de atención).
A pesar de que esperaba con antelación una sermón de disciplina y práctica, el punto de vistq con lo que lo aborda el autor me parece destacable. Creo que después de estudiar la obra, el lector debe de (una vez más) cambiar su paradigma respecto al cambio absoluto y perdurable. Hoy en día debemos hacernos a la idea de un cambio constante, es decir acostumbrarnos a cambiar, acostumbrarnos a reemplazar el lente con el que vemos al mundo, hacernos a la idea de que nuestros paradigmas hoy más que nunca deben ser objeto de constante cuestionamiento y reflexión.
Creo que eso es lo más importante que el libro nos arroja. En mi caso, yo nunca hubiera imaginado hace 4 años que hoy estaría en donde estoy. Todas las cosas que me han pasado y como le han dado un enorme giro a mi vida. Muchas de las lecciones de este libro me habían hecho falta en el pasado (¿por qué no lo leí antes?) y hoy creo que veo el mundo con más claridad: lo único claro es el constante cambio y mi capacidad de adaptación para ello. No tengo idea de donde estaré dentro de dos años, es más no sé donde estaré dentro de 6 meses. Lo que me llevo de esta obra es una serie de herramientas para trabajar en mí primero y después en mi entorno y tratar de hacer del futuro lo menos caótico posible. Creo que eso es lo más importante que he aprendido de este libro.

Gustavo Carreón Gutiérrez

Anónimo dijo...

Último Comentario Covey.

Jesús Vivanco.

Sentí alegría por lo aprendido y también un poco de peso sobre mí al terminar de leer el libro de Covey.
Cuando uno es ignorante de las cosas en cierta manera se ve justificado de no hacerlas o actuar de cierta manera, sin embargo, cuando ya se conoce lo que se debe hacer, cuando el camino ha sido mostrado, no existe pretexto ni justificación, todo se reduce a elegir entre ser mejor o quedarse en el nivel de siempre. Elegir ser mejor implica aceptar esforzarse mucho para poner en práctica lo aprendido.
Los valores, las creencias, los hábitos heredados, en gran medida son quienes determinan el peso que cada individuo da a cada una de las dimensiones que aborda Covey. La capacidad que cada uno va desarrollando para, en primer lugar, ser consciente de que existen, y en segundo lugar darles su justa dimensión, es un aprendizaje que en la mayoría de los casos sólo las experiencias duras nos hacen ajustar y replantear. Es innegable que en algún momento se tenga que hacer un “alto en el camino” para analizar el rumbo tomado, para comprender el entorno que evidentemente cambió desde que se plantearon los primeros objetivos.

No sé cuanto tardaré en alcanzar los objetivos que menciona el libro, de hecho no sé si algún día pueda llegar a un nivel elevado de desarrollo personal, lo que si sé es que estar poniéndolo en practica de alguna manera me hará estar superándome continuamente, o como lo plantea Covey, me estaré renovando de tiempo en tiempo, y en esa renovación contante poco a poco me convertiré en una mejor persona. Darse tiempo para afilar la sierra es replantear nuestro contexto, nuestra vida, nuestros objetivos y valorar si estamos guardando un verdadero equilibrio. Al reflexionar la lectura me di cuenta que he desatendido mis partes espiritual y física, y a raíz de este reconocimiento personal logré identificar ciertas situaciones que me han venido afectando durante los últimos años de mi vida, esto para mi fue una experiencia personal muy valiosa y fue un claro ejemplo de la renovación de que habla Covey.

Quiero terminar agradeciendo a todos mis compañeros por los aportes realizados a través de sus lecturas, me regalaron varias horas de reflexión y aprendizaje. El sábado pasado observé durante la clase que todos tienen grandes deseos de ser mejores y muchas cosas buenas que aportar. Considero que todas las personas son superiores a uno al menos en algún sentido, y es en ese sentido en que podemos aprender de ellas. Estaré aprendiendo mucho de ustedes en lo que resta del curso.

Saludos.

Anónimo dijo...

Buenas noches:

Estoy feliz, porque ya terminé el libro, pero triste, porque ya no hay más hábitos como tips para incorporaros a mi vida, pero pondré atención en gente exitosa, para decifrar cuales son los que ponen en marcha ¡¡¡¡.

Bueno, pues creo que definitivamente, ésta última parte estaba hecha a mi medida, pues últimamente he descuidado totalmente mi persona, y me da tristeza decirlo, pero debo admitirlo. :(

Creo que lo que he aprendido en éstos últimos 3-6 meses es que no hay nada tan importante y especial en esta vida, como lo es precisamente "el vivir", pues al final de cuentas todo pasa, los problemas se resuelven, las metas se cumplen, pero uno sigue ahí, en la vida, (antes de que ocurra lo contrario) y creo que yo me he descuidado totalmente estos últimos tiempos.

Me he dedicado 100% a la escuela y al trabajo, dejando de lado amistades, ratos con mi familia, amigos, inclusive terminé con mi novio, precisamente por descuidar la relación y concentrarme totalmente en otras cosas. De un tiempo para acá he dejado de hacer cosas que realmente me apasionan y darme cuenta de ello, realmente me entristece, ya no suelo caminar por el boulevard, hablar con mis amigas por telefono, salir al café con algún galán, leer literatura, inclusive dejé el violín y el ballet. :( Muchas veces he pensado que cuando deseo algo con tanta fuerza y pasión debo sacrificar muchas otras cosas para conseguir mi objetivo, es por ello que para obtener mi maestría en el menor tiempo posible y con mi beca, he sacrificado ratos libres incluso sólo para respirar, a pesar de que mis padres siempre me han dicho "siempre hay tiempo para todo", por más becarios que pido siento que aveces los días no llegan a su fin.

Por eso, desde hace un par de semanas, diseñé ya un estricto horario, en el cual los becarios deben cumplir ciertas actividades (retos contratiempo), y ello me permite ir una hora diaria al spin, y meterme una vez por semana al sauna¡¡¡¡¡¡ no es increible?, aún no puedo darme el lujo de irme al cafecin, o sentarme una tarde a leer cosas que no sean de la maestría, pero creo que por algo se empieza :)

Creo que el ejercicio me sienta tan bien que me permite responder de mejor manera a las situaciones que se me presentan dia a dia, inclusive me empiezo a enamorar ¡¡¡ (obviamente de un chavo de la maestría jajajaja pues ya vivo en el TEC).

Me he permitido compartir todo esto, que creo tan personal con ustedes, sólo con el objetivo de poder darme la oportunidad de conocernos más, además de tomarme unos minutos para autoreflexionar.

Espero que al igual que yo, ustedes comiencen a hacerce cachitos para respirar y comenzar con más ganas¡¡¡¡

Su amiga Ethel :)

Anónimo dijo...

Hola Charly Saavedra:

Quiero decirte que me gustó mucho tu comentario, sobre todo por el gran interés y positivismo que has demostrado.

Indudablemente, creo que todos tenemos pequeñas dosis de actitudes que hemos heredado, con las cuales no estamos del todo contentos, pero sin lugar a duda, podemos transformarlas, trabajando en ellas, y creo que en tu caso, ya vas de gane, pues haz dado el primer paso al detectarlas. Ánimo ¡¡¡ Eres una persona con gran disposición, creo qeu tu actitud en la clase del fin fue muy buena, no me había dado la oportunidad de tratarte un poquito más, pero sin lugar a duda, me parece que tenemos muchas cosas en común :)

Suerte y ánimo ¡¡
Ethel :)

Anónimo dijo...

Reflexión hábito 7, Covey.

Cuando lees el concepto de afilar la sierra en sus cuatro dimensiones, la descripción en el libro parece tan sencilla que hasta ofende, pero cuando reflexionas sobre el grado en que lo aplicas te das cuenta de la gran distancia que tengo que recorrer para llegar a lo que considero una meta en cada una de las dimensiones.

Creo que el ejercicio de autorreflexión me ha ayudado a entender que tengo que seguir esforzándome en vivir con estos hábitos en el día a día. El sábado pasado platicaba con algunos de ustedes la forma en cómo en la compañía en la que trabajo se busca la afinidad con los valores que se consideran pilares para el actuar dentro de ella y el afilar la sierra creo que tienen mucha relación con esta practica y actuación de acuerdo a valores, ya que si lo adoptas como forma de ser y vivir pierdes la percepción de que es un gasto de tiempo que muchas veces creemos no tenemos.

Y no nada más está el esfuerzo de adoptar el hábito de seguir cuidando el uno mismo sino la obligación que implica el compartir, educar, programar (como dice Covey) y hasta empujar este hábito en los seres más cercanos que tengo para hacer cada vez más grande el circulo virtuoso.

Víctor Hugo Jácome Ibarra

Anónimo dijo...

Me pareció un cierre muy interesante porque nos dice: ya les mencioné todo pero ahora deben de centrarse en sí mismo y así poder llevar a cabo cada uno de los hábitos que han aprendido a lo largo de este libro, ya que seguramente actualmente no los están llevando a cabo y entonces debemos de ponernos a reflexionar que es lo que hacemos hoy para mejorarlo.
La metáfora que utiliza Covey es muy interesante porque está en la verdadera realidad ya que ni la persona más trabajadora, en muchas ocasiones, se detiene a ver cómo está hoy y qué es lo que está haciendo mal. Debemos de detenernos siempre y ver en qué aspectos estamos fallando y mejorarlos, pero no todo siempre es trabajo sino que debemos de considerar que al realizar otra actividad diferente a lo que hacemos diariamente es sumamente importante yo recuerdo que cuando estaba en la preparatoria tenía diversas actividades como eran pertenecer a un equipo de básquetbol, ir a clase de idiomas y además tener a mis amigos de la escuela y ésta última, en ése entonces todo era un balance porque a cada cosa le dedicaba tiempo y lo mejor de todo era que lo tenía, la verdad ahora no entiendo cómo le hacía para poder realizar tantas cosas y que cada una me consumiera una cantidad de tiempo adecuada para poder destacar en ellas; ahora desde que entré a la universidad hago todo lo contrario primero es el trabajo y después soy yo, aunque sí debo de admitir que de vez en cuando lo hago pero es muy poco el tiempo que le dedico; cuando debería de ser al contrario porque al estar bien con mi persona estaré bien conmigo misma y los demás, ya que estoy consciente de que debemos de tener un balance entre lo físico, mental, espiritual y emocional. Ahora que ya he desperdiciado una etapa importante para mi estoy decidida a regresar a aquella rutina que alguna vez llevé con disciplina, sé que eso me ayudará a desarrollarme en las demás dimensiones porque una sin la otra no se logra nada. Los hábitos que este libro menciona me ayudarán para ser mejor.
Terminar de leer este libro me hace reflexionar debido a que muchas de esas cosas que Covey menciona las tenemos ahí siempre presentes pero lo que hacemos es no hacerle caso debido a que nos hace más complicada la vida cuando debería de ser lo contrario pues al comienzo estoy de acuerdo de que si es un poco más complicada pero con el paso del tiempo nos va a llevar a ser una mejor persona y a la vez ser una muy buena influencia para los demás donde nos desarrollemos.

“Estar bien conmigo mismo es primordial para poder ser parte de una sociedad”

Marilú Saray Soliz Ortiz

Anónimo dijo...

Esta es la última reflexión, y aunque llegué a pensar que iba a ser la más sencilla después de haber leído la mayor parte del libro, realmente ha resulta para mí la más difícil de realizar.

Pues bien, considero que éste último hábito “afile la sierra” como lo define Covey, es tal vez el más difícil de lograr, al menos en lo personal, pues en pocas palabras y como yo lo entiendo es buscar un completo y total equilibrio, en todos los sentidos, o en los 4 cuadrantes (físico, emocional-social, espiritual, mental). Haciendo un autoanálisis, veo que usualmente enfoco la mayoría de mis esfuerzos al cuadrante que considero más importante de acuerdo con cada situación o momento de mi vida, sin embargo, después de leer este capítulo, entendí que lo que hago no es lo adecuado, tengo que buscar siempre enfocar mis esfuerzos de tal manera que en cualquier situación y bajo cualquier circunstancia logre tener un equilibrio en los 4 cuadrantes, pues no existe uno más importante que otro.

En los últimos años, me estuve dedicando únicamente a desarrollar mi cuadrante mental, en menor medida el emocional-social, y prácticamente me desentendí de mis cuadrantes espiritual y físico, actualmente he retomado mis cuadrantes emocional-social y físico, y los he ido desarrollando a la par con el cuadrante mental, sin embargo, el espiritual lo he dejado de lado bastante y la parte emocional-social me ha costado mucho trabajo. Esta lectura realmente me ha motivado bastante y considero que me ha brindado un conjunto de herramientas importantes para lograr un equilibrio que estoy decidido a utilizar de la mejor manera.

Quiero finalizar mi reflexión compartiéndoles una frase y una anécdota que comenta Covey en otro de sus libros, que considero pueden resumir muy bien el séptimo hábito.

“El momento adecuado para reparar un techo, es cuando el sol brilla” (John F. Kennedy).

Contrario a lo que se pudiera pensar, “el famoso Albert Einstein reprobó matemáticas, y se pensó durante años que era un tonto. Si alguna vez te desalientas, no desertes. Sigue luchando o lo lamentarás”.

Frase común en mi profesión: “Kaizen, mejora continua (改善)”

Gabriel Yahbi García Bravo

Anónimo dijo...

Ensayo sobre el séptimo hábito “Afile la Sierra”
En ésta última parte del libro hay algunas cosas que para mi han sido importantes siempre, como el preocuparse por la salud física, ya que una manera que tengo de manejar la tensión es haciendo ejercicio, y no es que mi vida sea ejemplar, pero nunca he tratado de olvidar mis penas con alcohol o yendo de compras; pienso que cada quien tenemos nuestra forma de manejar el estrés.
El preocuparse por uno mismo es en sí un signo de liderazgo, pero desde mi punto de vista es un liderazgo personal ya que si nosotros como adultos no nos cuidamos, nadie más lo hará.
La metodología que nos presenta el autor para llevar a cabo el séptimo hábito me parece muy buena ya que aterriza varios puntos llamados dimensiones, los cuales tal vez ya conozcamos y llevemos a cabo en nuestras vidas; sin embargo, en lo personal los he aplicado de manera aislada y aunque me han funcionado creo que al conjuntarlos me darán un mejor resultado.
La dimensión física me llama mucho la atención ya que menciona un balance entre actividad física, alimentación y descanso como parte de un equilibrio en el cual no solo es importante el ejercicio. Asimismo, el autor nos menciona como cuando un músculo se ejercita, sentimos dolor pero eso nos da fuerza para resistir mas actividad cada vez más, y lo compara con la paciencia como una forma de fortalecer nuestras emociones.
La dimensión espiritual es algo que nunca le puse nombre pero que siempre ha estado ahí, y como en alguna época de mi vida leí la Biblia, experimenté las mismas sensaciones de renovación y fortaleza que menciona el autor, así como la bendición de la naturaleza cuando nos entregamos a ella.
La dimensión mental nos enseña que no es bueno ver la televisión por mucho tiempo, porque inconscientemente somos influidos por lo valores que se enseñan en ella y por el contrario se nos recomienda leer a los grandes pensadores y eso es algo en lo que estoy 100% de acuerdo, ya que una de las influencias mas poderosas y a la vez dañinas en nuestros tiempos y particularmente en nuestro país, son las telenovelas, ya que ahí se marcan estereotipos de personas que no son una buena influencia ya que las cosas que se enseñan son mentiras, infidelidades, traiciones, ambición y falta de valores, y creo que eso nos afecta mucho como sociedad.
La dimensión social es la interacción con los demás y también comprender que nuestras emociones son parte fundamental de nuestro desarrollo como personas, ya que si logramos comprender que todas las personas tienen un lado emocional, sabremos comprender mejor las necesidades ajenas y estaremos en posibilidad de desarrollar la filosofía de ganar/ganar.
Finalmente, el programar a otros positivamente y el saber que alguna vez nosotros hemos sido programados de la misma manera es una forma de aprender a influir positivamente en los demás para mí es muy bueno, porque ayudar a que alguien que descubra su potencial es contribuir al desarrollo personal y profesional tanto de uno mismo como de los demás.
Esteban Servando Peralta Romero.
A01301871

Erick Bladimir dijo...

Al leer el último hábito me sentí bastante identificado con lo que dice el autor; encontré lo que sentía que hacia falta y me pareció muy emocionante tropezarme con la parte mental-física-espiritual que se toma en cuenta en este ultimo habito ya que algunas veces nos dedicamos principalmente a la mental y dejamos en Segundo plano las demás.
Personalmente siento que cuando tengo un balance en todas ellas mi vida es mucho más grandiosa, me siento con más energías, con los ánimos mucho mas elevados y con la mente mas despierta y aunque me siento físicamente agotado mentalmente encuentro muchísima satisfacción en todo lo que hago.

Algo que me sucedió recién egresado de la preparatoria fue mi ingreso a la fuerza aérea de mi país, ahí dure varios años y la parte física era la base diaria de la formación, una vez fuera seguí con esos hábitos durante varios años, pero a medida que pasaba el tiempo mi disciplina deportiva iba siendo cada vez menor hasta el punto que le di mayor importancia a mi ingeniería y comencé a ver el deporte como una carga que me quitaba tiempo, afortunadamente uno de mis amigos que era un deportista consagrado me hizo recobrar mis viejos hábitos logrando sobresalir no solamente en el ámbito académico sino también en el deportivo.


Pienso que debemos tener cuidado con nuestro cuerpo mantener buenos hábitos alimenticios como complemento de los buenos hábitos deportivos para lograr una buena salud pues si somos capaces de querernos seremos capaces de brindarles cuidado a los demás.
Me gusta mucho la frase mente sana y cuerpo sano ya que esto dice mucho de nosotros y de nuestra forma en la que nos cuidamos porque Si somos excelentes administradores y lideres pero con una salud deficiente nuestras metas muy seguramente serán alcanzadas pero a un costo en tiempo y quizás en esfuerzos mucho mayor.

Erick Monterrosa.