lunes, 27 de abril de 2009

La belleza, la influenza y la capacidad de tomar conciencia


En un artículo escrito en Abril 8 de 2007 en el Washington Post y que traducido sería “Perlas antes del desayuno” el periodista Gene Weingarten relata como hizo una investigación en una estación del metro de la ciudad de Washington D.C. donde uno de los mejores violinistas de nuestra época Joshua Bell tocando en un stradivarius de más de 3.5 millones de dólares y quién en sus conciertos en salas y teatros cobra más de 100 dólares el boleto; durante 43 minutos apenas y es escuchado por 2 personas al paso de unas miles de ellas (1097 para mayor exactitud). Para un mayor detalle ir a la dirección http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/04/04/AR2007040401721.html y admirar ahí los diferentes videos dónde se puede observar con lujo de detalle este experimento.
El relato lo ví por primera ocasión en un artículo de Paulo Coelho denominado “Una historia real” Reforma 27 de abril de 2009 en la página 223 de la sección de cultura.
Pero, ¿Realmente que significa todo esto? El que las personas comunes y corrientes como tú o como yo no nos detengamos (bueno, quiensabe pero seguramente no lo hubiéramos hecho…) a admirar y a escuchar a un excelente violinista calificado de genio musical, nuevamente ¿Qué significa?
Uno de estos artículos, el de Weingarten hasta aborda la apreciación de la belleza desde el punto de vista filosófico e incluso se pregunta “Sí un gran músico toca e interpreta una pieza magníficamente, pero nadie le escucha, entonces ¿Es realmente tan bueno? e incluso habla de la paradoja del árbol en el bosque preguntándose si la belleza es un hecho medible (Leibnitz), o una mera opinión (Hume) o simplemente un poco de las dos coloreada por el estado mental del observador (Kant); probablemente nos inclinaríamos por esta última. Sin embargo no es de ello de lo que trata o intentan cuestionarnos estos dos artículos. Investigaciones o no la realidad es que cada uno de nosotros está tan inmerso en su propia y particular problemática que no nos tomamos ni siquiera unos minutos para reflexionar acerca de nuestro alrededor y de aprovechar al máximo – sacarle jugo diría yo -, a cada momento de nuestras vidas.
Hoy ante el asecho del virus H1N1 de la influenza me puse a reflexionar nuevamente de lo que importa realmente en nuestras vidas: ¿El trabajo? ¿La prisa por acabar algo que cuando lo acabo no me satisface? ¿Más dinero? Considero que nuestros momentos valen más la pena que estos cuestionamientos: mi familia, el servir a los demás y mi crecimiento personal engarzados a un amanecer, a un atardecer, a un sentir la piel de mi esposa o la manita de mi ahijada, la sonrisa de mis hijos o simplemente una buena caminata con alguno de mis Tocayos.
Creo que fomentar y aumentar nuestra capacidad para tomar conciencia de quienes somos, que queremos y a donde vamos es una de las funciones más importantes de los seres humanos.
¿Cómo hacerlo?
Realmente no lo sé del todo, pero sé que seguiré investigando y escribiendo acerca de ello, tal vez como Coelho nos dice al final de su artículo: ¿Me habría detenido yo a escuchar a Joshua Bell? Si tu respuesta es no o quiensabe tal vez valga la pena hacer hoy, un alto en el camino…