jueves, 30 de abril de 2009

Cosas que no hay que hacer durante las crisis financieras


“La gestión o dirección de empresas tiene que ver sobre todo con los Seres Humanos”
Peter Drucker


El comportamiento de los seres humanos lejos de ser lo racional que debiera, en muchas ocasiones es practicamente irracional. El sentido común y como alguna vez varios de mis maestros me enseñaron –, resulta ser el menos comun de los sentidos.
Leyendo hace poco al columnista de negocios Enrique Quintana (ver su columna “Coordenadas- El olvido de la calidad” Reforma viernes 24 de abril de 2004, página 4 de la sección de Negocios); me vino a la mente que precisamente nuestros altos directivos durante las crisis profundas olvidan lo que nunca debieron haber olvidado.
¿A qué me refiero?
Por un lado hacen de la calidad de sus servicios y productos la última de sus preocupaciones en pro de una busqueda frenética por el ahorro de sus costos y gastos. Costos de personal, del producto final, de su servicio de postventa, capacitación, etc. ¿En que se traduce todo ello? Qué en elfuturo – que hoy es precisamente el presente principalmente de fabricantes automotrices y financieras -, sus clientes ya no los apoyen más (y aquí me refiero a clientes en el más amplio sentido de la palabra: consumidores, accionistas, personal, proveedores, etc.). Los ahorros mal entendidos son un costo mucho más alto que lo que a corto plazo pudieran parecer números negros. Para ejemplo baste volter y ver a General Motors y a Chrysler.
Por otra parte descuidan el clima organizacional de sus organizaciones no importándoles el sentimiento de su personal hacia las acciones de despidos o recortes de personal e incluso de los cambios contractuales en la búsqueda de nuevos esquemas de salarios y de prestaciones que fundamentalmente afectan lo ganado en tantos años de esfuerzo. No quiero que se me malentienda, hay efectos sobre todo en nuestra experiencia sindical mexicana, de abusos y de corrupción entre las partes, patrones y líderes sindicales; pero ello no debería ser un obstáculo a la búsqueda de relaciones armoniosas y de un trabajo colaborativo vía dialógo, consensos y relaciones maduras y duraderas en pos de un beneficio común.
Quintana nos recuerda que no tan lejos allá en el 2007 la principal preocupación y “estrategia de las empresas para mejorar su competitividad para los siguientes tres años era el incremento de la satisfacción del cliente y/o la mejora de la calidad”, en ese entoces, en el sondeo de la fimra de consultoría KPMG el 87% de los directivos encuestados la incluyó como una estrategia prioritaria. Hoy día ese porcentaje se redujo al 74% y el número uno con 91% lo ocupa pa estrategia de reducción de costos… Para reflexionar.
Cuando nos olvidamos que el factor humano tarde o temprano es el que sacará a flote a las organizaciones estamos destinados a fracasar no sólo como administradoresy directivos sino como personas. Recordando al guru de la administración Peter Drucker ya hace varios años nos mencionaba que “la labor de la dirección es lograr que las personas sean capaces de teneer un desempeño conjunto, común; hacer efectivas sus fortalezas e irrelevantes sus debilidades. Esto es lo que significa la organización y es la razón por la que la gestión es un factor crítico y determinante. La dirección – y agregaría el liderazgo -, debe construirse sobre la comunicación y la responsabilidad individual”.
Sería más sencillo si la alta dirección volteara realmente hacia quienes los están soportando: sus empleados, sus colaboradores, sus clientes y los hicieran partícipes de las decisiones del futuro de sus organizaciones – en donde logicamente están ellos y sus familias involucrados -, y, de esta forma tal vez resolveríamos conjuntamente los problemas en que hoy estamos inmersos por sus decisiones unilaterales del pasado.