miércoles, 11 de septiembre de 2013

Primer comentario Habilidades Directivas - Maestría - CEM

Los tres primeros hábitos de Covey nos hacen reflexionar e "ir hacia adentro" de nosotros mismos para poder comenzar una etapa en donde seremos capaces de volver a sentir, pensar, intuir y vivir a nuestro Yo de manera tal, que el reaprendizaje de estos hábitos y su puesta en práctica nos conduzcan a la victoria privada.

Bienvenidos a este curso/taller en donde espero puedan encontrar no sólo como ser mejores sino poner todo su esfuerzo para potenciar a que otros lo sean también y de esa forma lograr tener un mundo mejor.

Enrique

26 comentarios:

Enrique dijo...

Comentario Enrique Guillén
Ser proactivo, empiece con un fin en mente, establezca primero lo primero.

De esta lectura, especialmente el tercer hábito me recordó mucho a mi ex jefe, que continuamente nos decía "Las cosas siempre salen mal porque hacen lo urgente y dejan de hacer lo importante". Este era un comentario que ya al final nos causaba mas risa que irritación, y lo digo porque en ese trabajo el día a día estaba dedicado únicamente al cuadrante I de la matriz de administración del tiempo, lo urgente e importante.
Existen muchos problemas en esa empresa que finalmente derivaban en que el los puestos de "Technical Project Manager" debieran estar dedicados al 100 para lograr que lo urgente e importante saliera. Sin embargo los clientes han adquirido un comportamiento curioso del cual la empresa es absolutamente responsable. Si te llaman y no te encuentran, después del primer intento llaman a tu jefe para decirle que no te han localizado en todo el día (A el se le puede localizar fácilmente por celular, mientras que los TPM no tienen celular y normalmente deben estar supervisando actividades en la planta lejos del teléfono). Lo que sucede a continuación es que tu jefe, como no le gusta que le llamen, promete que enseguida te contactarán con el cliente y comienza a llamar al radio en la planta para que te saquen y atiendas una llamada que el 99% de las veces es algo sin importancia, y el 100% de las veces hubiera podido esperar, mientras que lo que supervisabas en planta normalmente tenias escasas horas para entregar.

En resumen así es el día a día, como TPM sabes que no gozas de tiempo para distraerte de lo contrario nunca saldrás del cuadrante I, sin embargo tu jefe que predica que no se debe dejar de hacer lo importante por hacer lo urgente, logra mantenerte ocupado con el cuadrante II.

Todo mi comentario de arriba fue para ejemplificar, que en papel queda claro cuales son los comportamientos que debe uno realizar para mejorar su desempeño, pero muchas veces existen fuerza externas que logran impedir que des los pasos correctos.

Que fue lo que hice yo, decidí que me sería muy difícil crecer ahí, y que el costo beneficio era muy alto ya que mi vida personal y salud estaban siendo afectadas. No había nada mas que pudiera hacer en esa oficina por lo cual busqué otro trabajo y salí.

JM dijo...

Francisco Javier Moreno López. A01510001
Acerca del Principio I Ser Proactivo: Después de leer este capítulo, estoy dispuesto a escucharme con más atención a fin de identificar si estoy siendo y proyectando una imagen proactiva o reactiva. En muchas ocasiones he escuchado frases típicas listadas en el libro como lenguaje reactivo y sin saber a ciencia cierta cómo definirlo, notaba esta característica de no tomar responsabilidad de lo que está ocurriendo. Dado que esta primera parte de las victorias privadas exige ese autoanálisis y una mejora personal procuraré estar atento a estas frases y corregirlas en lo personal a fin de lograr un impacto positivo, comenzando por mi persona. Otra cosa que considero muy importante es que soy una persona muy aprensiva y por tanto frecuentemente me encuentro tratando de evangelizar fuera de mi círculo de influencia con los obvios pobre resultados. La lectura de este principio me deja claro que es mucho más importante actuar sobre el círculo de influencia para que este se vea ampliado de forma natural.
Acerca del Principio II Empiece con un fin en mente: El hecho de que tengamos objetivos más o menos claros en la vida no significa que los tengamos en mente todo el tiempo, para desarrollar nuestras estrategias y tomar acción en nuestra vida personal y profesional. Por esta razón considero muy importante en volver a reflexionar acerca de estos objetivos pero llevarlos a un nivel superior al conferirles la categoría de misión le conferirá un poder mayor para que en realidad me empodere de las estrategias y acciones que me encaminen alcanzarla. Considero que es un ejercicio muy buen, que aunque no lo he comenzado, me dejará una brújula que me permitiría poder el rumbo en lo personal y en lo profesional. Precisamente para tener una visión más clara creo que debo reconocer y valorar los roles que llevo a cabo en la vida a fin de que mi declaración de misión responda a esos roles de forma adecuada.

Acerca del Principio III Primero lo Primero: Me parece muy interesante el planteamiento acerca de la voluntad independiente para llevar a cabo la autoadministración efectiva y de cómo esa capacidad de tomar decisiones nos permite actuar en consecuencia reafirmando el auto concepto a través del valor de integridad. El corazón de este principio descansa sobre la administración de nosotros mismos y como en una definición lo comenta, la administración es disciplina puesta en práctica. Una vez que tenemos nuestros roles definidos, le hemos puesto a nivel de misión, se requiere mucha disciplina para mantener nuestra administración tiempo apegado a esa misión. En lo personal no solo se requiere de disciplina sino también una gran capacidad para distinguir las decisiones que en el futuro podrían alejarnos de nuestros propósitos más altos. Con relación a las cuatro generaciones de administración me gusta mucho la forma en la que se plantea sin embargo creo que en nuestra época el realizar la administración de 4ta generación implica un reto adicional ya que con la integración de los sistemas informáticos, los colegas y jefes hoy en día tienen la capacidad de estresar nuestras agendas por el hecho de que todos los días, vía electrónica recibimos una gran cantidad de invitaciones a reuniones que no aparecían en nuestro radar a principios de nuestra semana. Obviamente como lo plantea el texto, se requiere de fortaleza el rechazar aquellas reuniones en las que no aportemos gran cosa o que la reunión no nos aporte gran cosa en nuestros objetivos, pero cuando esas reuniones entren en mi agenda desde el escritorio de mi jefe o alguna otra entidad superior se convierte en una labor más complicada. Tengo el compromiso personal de re pensar cuál podría ser una forma de soluciona este tipo de retos adicionales para evitar “ser actuado”.

Anónimo dijo...

Comentario 1 Alejandra Azuara
Reflexión sobre capítulos 1 a 3, Victoria Privada, Stephen Covey

Dentro de mi reflexión separaré por los diferentes capítulos algunos ejemplos y puntos de vista que considero importantes y que tuvieron un significado para mí.

Ser Proactivo

La parte que más me interesó de este punto es que Covey nos dice que tenemos la libertad de elegir, situación que se me hace totalmente válida, dado que, nosotros somos quienes forjamos nuestro destino, quienes somos y quienes queremos ser, pero muchas veces esta parte se la “delegamos a alguien” y nos quitamos esa responsabilidad, atañendo dicha responsabilidad en otros, por lo tanto ya no se vuelve nuestra decisión sino que fue “por otros” que sucedieron así las cosas. Este ejemplo desafortunadamente lo vivo en mi trabajo día con día donde lejos de responsabilizarse las personas en el área buscan de qué manera culpar a otros para salir “bien librados”, creo que entre más nos percatemos de nuestras decisiones y lo que repercute en ellas, más fácil será el hacernos responsables y resolver ese punto y retos que se nos presenten.

Tener un fin en mente

En este hábito lo más importante es saber hacia dónde queremos llegar, tener clara la meta para que se realice un plan de vida, plan de trabajo, etc. Me gustó mucho cuando en el libro dice que cada día contribuya de un modo significativo a la visión que se tiene o a la meta, esto lo considero vital, porque cuantas veces no escuchamos a las personas decir o inclusive a nosotros mismos, “me hubiera encantado hacer esto”, “si pudiera echar el tiempo atrás, haría esto otro…”, lamentablemente no podemos echar le tiempo atrás, pero lo que si podemos hacer es tener esa meta en claro para que la logremos a través de nuestras acciones, sumando al hábito anterior de hacernos responsables por ellas para realizarlo, me parece correcto cuando Covey expresa que el liderazgo es hacer las cosas correctas y el líder debemos ser nosotros mismos con nuestra vida para alcanzar el éxito que cada uno nos propusimos.

Cuando Covey menciona donde se encuentra el centro de uno, la verdad, me cayó el 20, como diríamos coloquialmente, de que muchas veces me encuentro centrada en el trabajo y aunque para algunas cosas podría ser positivo porque esto me ha permitido obtener logros profesionales, sin embargo ha ocasionado que deje de lado algunos otros aspectos que en realidad son importantes y que por estar en este ajetreo constante es difícil de ver, como lo veíamos en clase, es importante basarnos en los principios, creando esta base sólida, que nos permita no perder el foco y que basándonos en el autodiagnóstico como guía será más fácil poder consolidar esa meta que buscamos.

Establezca primero lo primero

Establecer qué va primero, qué tiene prioridad es fundamental, pero a veces se nos olvida, es dejar de sólo planear y poner acción, un ejemplo de esto es cuando me metí a cursar la Maestría, esto era algo que quería hacer desde hace tiempo, pero que por una u otra razón había dejado atrás, al momento de replantearme sobre qué es lo que quiero hacer y ser en adelante (como mi fin en mente) decidí empezar por cursar la maestría y hoy me encuentro en este proceso, donde para lograr mi meta, necesitaba comenzar a estudiarla, por lo tanto, a poner en práctica los puntos anteriores, es actuar sobre lo importante, no reaccionar y esperar a que sucedan las cosas, hay que “vivir el programa”.

Anónimo dijo...

Contribución: Efraín Barragán Rodríguez
Matricula A01510032

Los son factores poderosos en nuestras vidas, dado que se trata de pautas consistentes, a menudo inconscientes de modo constante y cotidiano expresan nuestro carácter y generan nuestra efectividad o inefectividad. Los hábitos no son irrompibles, pueden aprenderse y olvidarse; pero esto requiere de un proceso y compromiso, lo cual no es fácil ni rápido. El paradigma de afuera hacia adentro, el cual genera personas infelices que se sienten sacrificadas e inmovilizadas, incomprendidas, no valoradas, buscando los defectos de los demás y atribuyéndoles la causa de su desgracia.
De adentro hacia fuera significa empezar por la persona, más fundamentalmente, empezar por la parte más interior de la persona: los paradigmas, el carácter y la actitud. Es por eso que primero debemos hacernos promesas a nosotros mismos y después ante los demás.
Es por ello que los tres primeros hábitos de Colvey, una persona no solo toma la iniciativa, sino también que, como seres humanos, somos responsables de nuestras propias vidas, nuestras propias conductas, de nuestras propias decisiones en forma de proactiv. Por el contrario, si otorgamos poder a las cosas para que nos controlen, nos volvemos reactivos, y se debe a que nosotros les hemos dado ese poder. El carácter de las personas reactivas se ve influenciada por los factores físicos, sociales o psicológicos, en cambio las personas proactivas realizan un trabajo de calidad, sin importar que haga un buen tiempo o no, que se les revise el trabajo o no. Las personas proactivas también son influenciadas por esos factores, pero la diferencia es que su respuesta es una elección basada en valores. Tomar la iniciativa no significa ser insistente, molesto o agresivo o tener siempre la razón o ser siempre el que habla primero o habla más. Significa reconocer nuestra responsabilidad de hacer y poner lo mejor de nuestra parte para que las cosas sucedan.
Con lo anterior en mente, la proactividad es consistente con la imagen, el cuadro o el paradigma de vida como marco de referencia o criterio para el examen de todas las otras cosas. Significa comenzar con una clara comprensión de nuestro destino. Significa saber adónde se está yendo, de modo que se pueda comprender mejor dónde se está, y dar siempre los pasos adecuados en la dirección correcta. Podemos estar muy atareados, podemos ser muy eficientes, pero solo seremos también verdaderamente efectivos cuando empecemos con un fin en mente.
Una vez establecido que una persona proactiva debe tener objetivos, estos deben de realizarse y obtener el fruto personal, la realización práctica, la creación física. Es la realización, la actualización, la aparición natural de sus ideas y objetivos. Es el ejercicio de la voluntad independiente que pasa a ser centrado en principios. Es la puesta en práctica incesante, momento a momento.

Anónimo dijo...

Comentario #1 : Mélanie DHAISNE


La lectura de los primeros habitos de este libro me hizo reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos en el manejo de nuestra vida, y sobre la necesidad de estar conscientes de esta responsabilidad para elegir y manejar su vida.

El primer hábito, “la proactividad”, es sin duda uno de los más difíciles que tenemos que asumir porque implica que no sea un seguidor, pero que tome el control de su vida con el fin de dirigirla. Entonces, como pudimos experimentarlo en el curso precedente con el juego " amo/esclavo ", es más fácil dejarse guiar, y de seguir a alguien que de tomar el poder. ¿Por qué? Porque esto implica nuestra responsabilidad en nuestra vida pero también nuestra responsabilidad sobre los otros porque cada elección/valor que tenemos y qué escogemos asumir es implícitamente un valor que nos gustaría que otros respetaran. Ya no podemos escondernos detrás de los actos de otros, somos sólo responsables de nuestra vida. Para mí una cosa esencial para ser proactivo es ante todo conocerse gracias a una introspección y de buscar sus valores. Pero este trabajo no se hace en un día.

Después, estoy de acuerdo con el autor cuando dice que el según hábito, “comience con un fin en mente”, es esencia del primer hábito. Todavía con el juego amo/esclavo, habíamos concluido que para ser un buen amo necesitábamos objetivos claros y una misión. El más difícil es que no olvidemos este fin, y actuemos siempre con ella, sin que seamos influidos por los otros y por los acontecimientos. Sin embargo, no sería tan categórica. Con las experiencias personales y profesionales de nuestra vida, nuestra percepción de las cosas, y nuestra visión del mundo evolucionan. Es porque pienso que aunque esto hábito es vinculado al primer y al tercero, tenemos que aceptar que este fin puede evolucionar también. Sólo somos seres humanos dotados de sentimientos, una autodisciplina demasiado rigurosa podría impedirnos ver otros aspectos de nuestra vida en los cuales no hubiéramos pensado, y los cuales al final hubieran podido enriquecernos más.

Por fin, pienso que el último hábito, “primero por lo primero”, es esencial si no queremos perder nuestra línea de conducta y actuar según sus valores y su visión.
Sin embargo, este hábito no es fácil. En el medio profesional por ejemplo, es difícil priorizar sus tareas sin dejarse distraer por la urgencia de otras tareas. En mi período de prácticas en mercadotecnia bancaria, éramos más reactivos que proactivos y tratábamos de zanjar los problemas sino que de buscar la fuente de esos problemas y de tomar en cuenta todos los aspectos.
En efecto, en la sociedad actual, siempre estamos buscando los beneficios, solemos obtener todo inmediatamente, y de este hecho siempre estamos en una situación de urgencia, olvidamos las cosas importantes, o les damos largas. Sin embargo, pienso que si una persona se organiza bien, y si sabe delegar ciertos expedientes, es posible focalizar en las cosas importantes.

Para concluir, pienso que esos tres hábitos deben ser seguidos en el mundo profesional para ser más efectivos, pero son útiles también en la esfera personal para que recordemos cada día que nada es adquirido y que la vida es demasiado corta para que no lo viviéramos al 100 %.

Anónimo dijo...

Edgar Fabian González Mendoza

Como empelados de una organización, muchas veces nos dejamos llevar por ese hecho de ser empleados y no asumimos responsabilidades que van más allá de lo que nos toca hacer.
Algunas personas pueden llegar a ser muy reactivas culpando a la organización, al jefe, a los compañeros de sus propios problemas o frustraciones, olvidándonos que somos nosotros los que decidimos ser proactivos o reactivos, si nos dejamos llevar o tomamos en control dentro de la libertad propia que nos da la empresa.
Muchas veces no tenemos claros nuestros objetivos, ya sean personales o el objetivo de la empresa, de mi puesto ¿qué es lo que quiero lograr? y en base a eso ¿qué es lo que debo hacer para logarlo?. Debemos empezar a mandar sobre nosotros mismos y para logarlo es necesario dar prioridades a las cosas importantes, saber decir no cuando sabemos que perderemos el tiempo o nos estamos desviando de nuestro objetivo.
Igualmente es importante recordar que nuestros objetivos no solo deben ser económicos también pueden ser mejorar las relaciones con mi familia, disfrutar de ellos, ya que pensamos que siempre van a estar ahí y muchas veces les damos el nivel más bajo de importancia.
Esto es lo que debemos hacer para tener seguridad personal y poder ser independientes.

Anónimo dijo...

Salatiel López Ordóñez - 467905

Respecto al hábito número 1, “ser proactivo”, recientes acontecimientos personales, me han hecho pensar que todas estas teorías y estudios muchas veces no aplican a personas que hemos sufrido de alguna pérdida o trauma, de manera, que la percepción que tenemos de lo realmente importante es diferente a la mayoría de las personas, que no gozamos de una libertad de pensamiento y opinión como el resto. Sinceramente el ejemplo de Frankl en los campos de concentración alemanes, me hizo reflexionar sobre el simple hecho de que todos tenemos libertad interior de elegir, de elegir lo que pensamos, independientemente de los estímulos externos. Sin embargo no dejo de pensar… para qué?

El principio del capítulo acerca del hábito número 2, marca un ejercicio en el que debemos reflexionar en qué dirían de nosotros en nuestro funeral, en cómo trascendimos en el mundo; luego el párrafo siguiente que se refiere a un fragmento escrito por Joseph Addison, termina con una referencia a que en algún momento, todas las personas seremos contemporáneas, es decir todos estaremos muertos. Encontré estos dos puntos contra- puestos, por que ¿de qué sirve trascender en las personas si al final todos vamos a morir? ¿De qué sirve preguntarnos, qué dejaremos en este mundo? Como si esa fuera la razón o por qué que nos guíe a ser mejores. En lo personal yo respondería que nuestro “fin en mente” debe ser.. ser felices. La vida en si misma es un fin, por lo tanto nuestra obligación disfrutarla.

En el capítulo referente al 3er hábito, las actividades de ejemplo del cuadrante IV incluyen “actividades agradables”, y posteriormente el autor comenta que las personas que favorecen el cuadrante IV son irresponsables y que ser así lleva al despido. Entiendo que el cuadro está pensado en base a un ambiente laboral y en lo urgente y lo importante, sin embargo considero que hacer actividades agradables es importante para todos.

Finalmente quisiera comentar que mientras leía a Covey no podía dejar de pensar que el autor implica que nuestra vida esta llena de problemas y que tenemos la necesidad imperativa de mejorar, de “cambiar positivamente”, sinceramente “discrepo” con él.

Enrique dijo...

Comentario Enrique Guillen (2da parte)

Sobre ser pro activo, este hábito no resultaba tan sencillo por la cantidad de trabajo existente, como mencioné antes, debíamos enfocarnos a las tareas inmediatas para poder sacar el día a día, sin embargo había pequeños detalles que si podíamos hacer, como realizar pruebas adicionales para asegurar la funcionalidad de las soluciones, o realizar un "premortem" antes de liberar el proyecto, de esta forma podíamos encontrar fallas antes de que salieran a producción.

Iniciar con el fin en mente, esto no esta relacionado directamente con mi extrabajo, pero si con mi decisión de cambio. Mi objetivo fue cambiar a un mejor ambiente de trabajo y llegar a VISA (la certificadora de tarjetas), por el momento he conseguido mi objetivó de forma parcial, pero sigo enfocado en el objetivo final.

Anónimo dijo...

Comentario de Manuel García Gómez,
Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, Covey.
La Victoria Privada

Después de leer estos primeros capítulos tengo una sensación de inquietud. Al principio de la lectura al ver los tres primeros hábitos; sea proactivo, empiece con un fin en mente, primero lo primero; tenía la sensación de que en efecto son hábitos que debemos tener y que de hecho, los tenía. Sin embargo al llegar a los diferentes cuestionamientos y ejemplos de la lectura me he dado cuenta que no puedo afirmar que es algo que estoy haciendo, al menos de la forma tan integra como debería. Tratare de desmenuzarlo en los tres hábitos.

Primero, sea proactivo. En general creo que sí me hago responsable de mis actos pero esto me hizo reflexionar más allá, primero en que efectivamente no todo se puede controlar, que el circulo de interés no es igual al círculo de influencia y es algo que en determinadas ocasiones he perdido de vista. Por ejemplo, uno de mis intereses más grandes en la vida son mis hermanas y creo que a veces he querido influir en su comportamiento y en sus decisiones queriendo que tengan X meta académica o profesional. En realidad lo he hecho porque quiero que tengan “un mejor futuro” pero eso va más allá de mi círculo de influencia. De hecho pues primero tengo que ocuparme de mis cosas y no sentirme “presionado” por los problemas de los demás.

Segundo, empiece con un fin en mente. “Tener éxito” eso hubiera contestado, ser buen hijo, buen hermano, buen novio, buen estudiante, buen profesionista etc… pero ¿por qué? O en todo caso, ¿qué significa concretamente? Definir en una solo frase mi misión fue un reto no lo había pensado en esa forma. De hecho es algo que me quedo pendiente de ir pensando en estos días.

Por último, primero lo primero. Creó que es la más difícil porque muchas de las cosas que hacemos obedecen también a decisiones de alguien más. Por ejemplo, todos hemos asistido a alguna junta de trabajo que no es relevante para nosotros y que nos quita tiempo para hacer otra cosa más importante. Normalmente si es un colaborador podrías declinar la junta o en todo caso que te hagan participe solo de la minuta y apoyar si necesitan algo específico. Sin embargo, todo se complica si viene de parte de algún superior, la práctica común es asistir aunque no sea nada productivo.

Anónimo dijo...

Rafael Mata 01510007
Previo a opinar de los tres primeros hábitos de Covey, me resulta sumamente interesante el apartado donde se menciona la permanencia de los principios frente a los valores sociales dado que estos cambian o evolucionan todo el tiempo y sin patrones identificados pre concebidos, es común encontrar comentarios en la empresa como: antes las personas eran mas comprometidas o, las nuevas generaciones no conocen la empresa, etc, lo importante es que el fin último de la empresa o modelo de negocio se sustenta en principios lejos de valores sociales.
Ahora bien en cuanto al primer hábito, teóricamente el modelo de proactividad me resulta naturalmente útil y sobresaliente, creo que las personas tienden a ser mayormente exitosas cuando se plantean acciones por convicción propia, sin embargo algo que no vi en el libro es cómo generar proactividad ante el impedimento de ser proactivo, es decir, como mantener una ideología de proactividad cuando los superiores inmediatos se esfuerzan por destruir toda iniciativa autónoma, creo que en México, muchas empresas atravesamos por este tipo de conflictos en donde los jefes manejan esquemas jerárquicos absurdos y pareciera que prefieren colaboradores robotizados lejos de proactivos.
Creo que la proactividad colectiva es mayormente trascendental y poco explorada, sobre todo en países de Latinoamérica.
En el hábito de tener un fin en mente me llega a la mente la frase popular de: si un barco no tiene puerto a donde llegar, ningún viento le será favorable, esto es pues, saber de inicio lo que se es y lo que se pretende ser y en este sentido saber identificar prioridades, creo fielmente en que el mundo se come poco a poco no de un solo mordisco, como se menciona en el libro, si no se identifican las prioridades, las que no lo son acabaran mermando el tiempo y con ello la esperanza de trascendencia.
Por último el hábito de primero lo primero, en nuestras oficinas es muy común estar reparando errores que se presentan sobre la marcha, los famosos bomberazos, pero es bien sabido que estos son producto de proyectos o actividades previamente mal priorizadas, si esto sucede con actividades micro, que podemos esperar con actividades macro como la vida misma o como las relaciones humanas más cercanas.

Anónimo dijo...

1ero comentario #Adrien

El primero habito « Ser proactivo » nos dice que podemos elegir lo que somos, podemos actuar libremente y aprobar de nuestra creatividad e imaginación para hacer nuevas cosas. No somos el resultado de que la situación o las condiciones sociales hacen de nosotros. Tenemos una influencia sobre el medio ambiente y no el contrario. Somos maestros de nuestro destino. Me pregunto ¿hasta qué punto somos libre de elegir lo que hacemos? Tenemos que leer para estar consciente de las libertades que la vida nos ofrece. El que elige de no aprender y no leer nada, esta persona no está consciente de la libertad que se ofrece a ella.

El segundo habito “empiece con un fin en mente” nos dice de establecer un plan de vida a partir de nuestros valores. Pero un buen valor para alguien puede ser un malo valor para otro. Cada uno tiene su propia idea sobre los valores que quiere defender en su vida.

El tercero habito “primero lo primero” nos dice que las relaciones humanas son el más importante en la vida. Tenemos que elegir prioridades para organizar nuestro tiempo sobre semana a semana o día a día. En esos tres primeros hábitos, el autor no toma en cuenta los otros. Es como si los otros van a aceptar todo lo que elegimos de hacer con ellos. Por ejemplo, si quiero visitar a mi mama una vez por semana y que mi mama no quiere verme ¿Qué pasa? En la realidad, nuestro plan de vida se realiza si los otros están de acuerdo con este plan de vida. La clave es la comunicación, si alguien no acepta nuestro plan de vida, tenemos que hablar con él.

Estephany Covarrubias dijo...

Después de la lectura de estos primeros capítulos puedo reflexionar acerca del trabajo de introspección necesario para tener una "victoria privada" es largo e implica el análisis de varios aspectos.
Para el primer capítulo: Sea proactivo, comparto totalmente la idea de que nosotros mismos debemos tomar la responsabilidad de nosotros y no dejar que las circunstancias o el entorno alteren la forma en que reaccionamos, si no que nuestros valores sean los que nos permitan dar la mejor respuesta posible. Un ejemplo que aplica en este caso es en la oficina, donde la gente en lugar de tener respuestas proactivas tiene respuestas reactivas, si alguien señala algún error, los implicados siempre buscan no tener ninguna culpa y buscan evadir toda responsabilidad en lugar de proponer algo "fuera de la caja" que no solo logre solucionar el error en sí, si no que también logre evitarlo a futuro.

El segundo hábito: Empiece con un fin en mente. Siempre es más sencillo desarrollar algo cuando tenemos claros el objetivos. Cuando alguien está consiente de qué es lo que se tiene que lograr, es más fácil la colaboración y llegar a la meta. La falta de este hábito puede impedir que algún día nos levantemos sin motivación o sin claridad del rumbo que queremos seguir, también aplica para nuestros grupos de trabajo; en alguna ocasión durante la preparación de una presentación para la VP de Mkt, los objetivos y las metas no quedaron establecidos, es decir, la cabeza del equipo no comunicó lo que se necesitaba de cada miembro ni tampoco cuándo se necesitaba, lo que llevo a que el grupo colapsar a y que la reunión para mostrar avances fue un fracaso con una serie de comentarios negativos y muchos descontentos. Casos como el anterior pueden pasar de forma habitual en esta área.

En el tercer hábito: Primero lo primero, donde el arte de administrar el tiempo, en realidad da una ventaja competitiva no solo en lo laboral si no en lo personal. El lograr mantener en equilibrio lo profesional y familiar, dar el tiempo necesario a cada aspecto y mantenerse feliz, en realidad implica un gran reto. En la oficina, pocos son los líderes que saben dirigir las prioridades y administrar su tiempos y apoyar a que el de sus colaboradores también se encuentre en equilibro, dentro y fuera de la oficina. Con frecuencia ocurre en mi área que "todo urge para ayer", es decir, las tareas tiene que sacarse con urgencia y esa idea está más que arraigada en la forma de trabajar, constantemente se nos dice que necesitamos un a”lto sentido de urgencia, que todo aspecto debe ser resulto de inmediato, esto puede funcionar para algunas” cosas pero no para todo, abarcar todo y todo hacerlo bien, resulta humanamente imposible y a la larga desgastante para todos los colaboradores del equipo. Creo que la forma de trabajar debe ser como los explica Covey con el Cuadrante II: separar lo urgente y lo no urgente, lo importante y lo no importante. Esto nos permitiría ser más enfocados, productivos y armónicos en nuestras tareas.

Anónimo dijo...

Alejandro Ceja A01215704
Reflexión sobre capítulos 1 a 3, Victoria Privada, Stephen Covey

Sí, la competencia existe! pero es con uno mismo… los tres primeros hábitos de la gente altamente efectiva, invitan a reflexionar en primer instancia sobre el proceso de ser concientemente responsable de nuestros propios actos, un proceso que puede sonar simple pero que en la práctica la mayoría de la gente con la que convivimos no tiene presente. El entender como accionamos ante las circunstancias que se nos presentan es parte fundamental para hacer presente el primer hábito, ser proactivo, es decir, ser responsables de nuestras propias vidas. Aplicando la máxima conócete a ti mismo, debemos establecer cursos de acción que nos lleven a la autorreflexión y estar concientes de que el presente es únicamente el resultado de nuestras decisiones pasada y no del entorno o circunstancias presentes en nuestras vidas y de ahí que si deseamos un futuro distinto o mejor a lo que hoy tenemos debemos comenzar a trabajar intensamente en transformar de manera positiva y dirigida nuestras actitudes y habilidades presentes, de ahí que el segundo hábito, empezar con un fin en mente, es decir, comenzar con una clara comprensión de nuestro destino, debe ser el plan de juego a seguir en el camino de la transformación a convertirnos en una persona altamente efectiva, si bien este plan debe ser para cada quien distinto, éste gira en torno a los principios que cada persona tiene, por ello es de suma importancia que previo a la generación del plan, debemos reflexionar y determinar si estos principios rectores son los que realmente necesitamos para hacer una transición exitosa, al final uno es el arquitecto de nuestro destino a través de la creación de circunstancias y actividades en nuestro entorno. Finalmente, debemos llevar estas ideas y planes a los hechos, lo cual no lleva al tercer hábito, primero lo primero, lo cual hace referencia a dar urgencia a aquellas actividades que realmente son importantes en el proceso de transformación que se ha emprendido, al hacer esto podemos delegar aquellas actividades que si bien son parte de nuestro plan, éstas pueden pasar a un segundo plan de acción o bien ser delegadas para alcanzar la meta en el tipo establecido.

Anónimo dijo...

Comentario 1
Iván Alejandro Gabino Pacheco
463624

El primer aspecto que llamó mi atención antes de entrar al primer hábito es sobre la efectividad y el equilibrio entre la producción y la capacidad de producción. Yo fui asignado a un nuevo puesto hace unos meses, el cual considero una buena oportunidad de aprendizaje y desarrollo profesional; pero quien estaba ahí descuidó varios aspectos de algunos equipos y del personal con quien trabajaba, enfocándose sólo en aquello que representaba un medible con el que podía ser evaluado, como menciona el texto, me heredó una gallina de los huevos de oro enferma. Desde que inicié con mis nuevas responsabilidades y darme cuenta de la situación, he tratado de cubrir todos los pendientes sin lograrlo hasta la fecha, dedicando más tiempo y recursos. Reflexionando sobre mis actitudes, siendo crítico conmigo y basándome en el primer hábito, estoy consciente que debo buscar una mejor forma de trabajar y dar prioridades y dejar de culpar a quién estuvo antes ahí por el hecho de no lograr al día de hoy ponerme al corriente con todos los pendientes.

El segundo aspecto que llamó mi atención es el tema de los centros, cómo nuestras decisiones las tomamos dependiendo de nuestros paradigmas y el centro que tenga mayor peso para nosotros. En lo personal creo que no tengo uno que predomine, a veces he tomado decisiones teniendo como centro la familia, otras el trabajo, otras mi pareja, etc. Pero el punto que encuentro interesante es el estar centrado en principios, no siempre es fácil tomar la mejor decisión y muchas veces se requiere de un trabajo previo que ayude a encontrar mejores soluciones. En mi situación, el tiempo extra sin paga que he trabajado para lograr completar las tareas pendientes ha sido por una decisión “centrada en el trabajo” y he descuidado tiempo para otros aspectos personales y basado en el segundo hábito, no estoy realizando cada día actividades que me dirijan hacia mi fin en mente.

El tercer aspecto que llamó mi atención es el manejo de los cuadrantes, en mi caso, mi puesto está enfocado a realizar mejoras para el producto y atender los problemas actuales, pero mi día a día está lleno de juntas y de actividades importantes urgentes, por lo mismo, no puedo dedicar tiempo a las actividades importantes no urgentes, las cuales se han ido acumulando. En ese sentido pienso que mi mayor problema es no comprometerme con otras actividades que no son directamente parte de mi responsabilidad y saber decir “No”. Es un punto que puedo mejorar y me ayudará a lograr los objetivos. Otro aspecto que afecta es que los roles y responsabilidades no están muy claros por lo que recibo solicitudes de apoyo para otras cosas que deberían ser responsabilidades de alguien más, para esto, en acuerdo con todos los supervisores, estoy elaborando el documento con mis roles y responsabilidades.

Anónimo dijo...

Genaro Ugalde A00466581

Las tres primeras habilidades, ser proactivo, fin en mente y administración del tiempo esta ligadas directamente entre ellas. No son dependientes de manera lineal pero sí puede cada una ser un pilar para la siguiente.
Una persona “proactiva” la identificaba antes como alguien que se mueve o hace mucho y creía que había proactivos bueno y malos. Ahora vemos que lo proactivos malos no existen, son reactivos y se mueven de base a un circulo de necesidad o de acciones que no deberían ser el centro de su energía.
En mi trabajo tenemos alguien a quien yo denomine como una “cabra loca”, es un ingeniero que hace mucho ruido, salta, exige y se mueve pero no sabe bien haca donde y constantemente regaña a los terceros al preguntarles o exigirles que deben de hacer. Es un animalito que se va brincando de monte en monte y cada que ve a alguien se quiere dar de topes. Siempre puede estar corriendo pero tiene todos sus proyectos atrasados y a varios nos dicen que le ayúdennos cuando anda atorado o pidiendo lo que no entendemos. El no ha entendido que cualquier problema en un proyecto de el es su problema y no de quien debería darle el servicio, él es el encargado de que eso se de. Es común que estas personas en las juntas recalquen mucho la responsabilidades puntuales de otros para indicar que ellos hicieron todo en su poder para hacer una actividad de ellas pero olvidan que es su obligación enseñar y facilitar a la persona siguiente o anterior en su cadena productiva.
El departamento de proyectos de la planta es eficiente pero siempre sufrimos en los últimos cinco meses. Nuestro jefe nos indica que es lo que quiere, de manera conceptual. De allí se empieza a realizar (comprar y construir) un proyecto nuevo. La mayoría de estos no están desdoblados con meses de anterioridad por las disciplinas adecuadas. Se administra perfectamente bien el presupuesto y el tiempo, pero no existe esa capacidad ni la intención de centrar a todo el departamento. Nuestros proyectos se encarecen por tiempo y re trabajos, incluso le pega a costo fijo, y esto porque, porque vamos corriendo hacia la luz objetivo pero no sabes si es el lugar adecuado. Todos cumplimos con nuestro papel, pero no bailamos al mismo compas.
El “jefe” es una persona centrada en el trabajo, y por lo cual es un gran administrador. Si se moviera en otros sentidos podría dar una excelente guía a sus dependientes, nosotros. Trabaja centrado en el trabajo, no en lo que el debe hacer para que nosotros podamos hacer las actividades de la mejor manera.
Este tercer hábito es uno que no tengo desarrollado. Jamás he realizado líneas de trabajo para mí o de mis actividades. Solo checo mis pendientes asigno prioridades conforme lo creo. Creo que estoy entre el cuadrante I y ¡! De la Matriz de administración de tiempo pero estoy totalmente desprovisto de disciplina. Incluso al ver las tablas para planeación de libro no les encuentro valor pero he entendido que si logro administrarme, deberé permanecer centrado en el cuadrante II y tener éxito en mis tareas, eliminar desperdicio, urgencias, costos y retrabajos.

Anónimo dijo...

Daniel Oceguera – A01160660

Reflexión acerca de la lectura de Covey (Victoria privada 3 primeros hábitos)

Como primer acercamiento en relación a la lectura con mi vida personal, quisiera resaltar la importancia que tiene para mí el establecer y adquirir hábitos de mejora dentro de mi día a día. En los últimos años, al adquirir cada vez más responsabilidades dentro de mi vida personal y profesional, he adquirido una mayor demanda en la calidad de mis actividades, incluyendo por supuesto una excelente gestión de las prioridades y tiempos que estas requieren. Me he puesto a pensar a modo de introspección en cómo hay veces en que los requerimientos diarios te demandan una mayor asignación de recursos y puedes descuidar los requerimientos de mayor peso que tienes planeado para el futuro; no por estar más lejanos los objetivos significa que no debes atenderlos de igual manera o incluso con mayor prioridad que los de corto plazo.

En este sentido puedo indagar un poco más dentro de los 3 hábitos de la lectura, comenzando con el de SER PROACTIVO.
Creo muy firmemente que este concepto de proactividad lo he tenido muy bien concebido y he puesto en práctica de la mejor manera. Dentro de mi entorno profesional algo que he procurado es el de ir más allá de lo establecido y de alguna manera brindar un valor agregado en la calidad de mi trabajo. Me sentí totalmente identificado con el ejemplo del libro en donde en vez de cuestionar o quejarse se dedicó a actuar para que el entorno se modifique de acuerdo a sus deseos y necesidades, y no de manera inversa (que el entorno modifique los deseos y necesidades personales). Puedo decir con certeza que la proactividad es un hábito que tengo sumamente arraigado y sin duda marca la diferencia en cómo percibes las distintas situaciones y cómo decides actuar sobre ellas.

El segundo hábito habla de EMPEZAR CON UN FIN EN MENTE y me parece que tiene mucho que ver con la capacidad analítica de cada uno de nosotros y en la visión que tenemos al ver las cosas desde una manera de planeación a corto, mediano y largo plazo. En este momento me puse a pensar en el ejercicio del listado de las 10 cosas a hacer en los próximos 3 meses y cómo estas deben idealmente relacionarse a un objetivo general de vida como pequeños objetivos a corto plazo. Una buena visión es aquella que se puede alcanzar con los esfuerzos actuales, pero más importante es la evaluación y análisis constante de estos esfuerzos de modo que podamos saber si lo que hacemos día a día se encuentra alienado a nuestro objetivo general, o debemos tomar acciones para retomar el rumbo. Como reflexión a esto: para un marinero es muy fácil perderse pensando que al lidiar con la tormenta actual y sobrepasarla es un objetivo importante que completó, mientras que en su intento de conquistar este inconveniente nunca se dio cuenta que se salió de su rumbo inicial.

Dentro del tercer hábito mencionado ESTABLEZCA PRIMERO LO PRIMERO, en lo personal siento que es un área de oportunidad muy grande y algo que me he encontrado buscando perfeccionar últimamente. Como lo comenté en un inicio, hay veces que la urgencia de día a día te hace percibir que hay cosas a corto plazo que urgen más que otras que se ven más lejanas, y tal vez la satisfacción temporal se podría incrementar al realizar los objetivos más grandes. Hay una parte que me llamó mucho la atención entre la diferencia de liderazgo y administración, y ciertamente el liderazgo lo tengo bien definido en cuanto a dónde debo ir, pero en mi desempeño diario la administración (sobre todo del tiempo) es algo que puedo mejorar (y por supuesto estoy dispuesto a hacer). Sinceramente la lectura me abrió un panorama que no había explorado, y del mismo modo un ejercicio que hace mucho ya no había hecho: Introspección, y estoy seguro que con este análisis puedo trabajar más en mis áreas de oportunidad de una manera más efectiva.

Anónimo dijo...

Paola Cerón 460184

La reflexión que yo obtengo al leer estos capítulos es que es la decisión de la forma en que cada individuo quiere vivir depende siempre de las actitudes y objetivos propios. Particularmente, enfocándolo a mi vida, es un ejercicio de introspección muy importante que me ayudó a darme cuenta de ciertos aspectos de mi actitud ante las cosas y las reacciones que son 100% mi decisión.

Específicamente, el tema de los paradigmas me llamó mucho la atención porque muchas veces nos regimos por la forma en que nos enseñan o nos dicen como debe de ser; sin embargo es vital el comprender si estoy 100% feliz y realizada con las cosas que hago y no solo por el hecho de cumplirlas. En cuanto al 1er hábito, en términos de proactividad, siempre se inculca el tomar iniciativas, sin embargo de acuerdo a Covey, la proactividad implica el aceptar las responsabilidades y tomar conciencia de lo que se está realizando. Es decir, tener la mejor actitud siempre ante los problemas y no actuar de forma reactiva ya que esto personalmente me llevan a caer en el estrés y mal manejo de las emociones porque termino abrumada. Es importante para mí escuchar más mi lenguaje para tomar la mejor actitud posible ante las circunstancias y evitar la reactividad para sustituirla por proactividad.

De acuerdo al segundo hábito, creo firmemente que siempre se debe tener un objetivo o meta en la vida con lo que se marque una dirección y ruta hacia donde llegar. Me llamó mucho la atención el enfoque de Covey donde el centro se basa en la seguridad, la sabiduría y la guía, esto porque creo que los centros que he establecido me han ayudado a dar rumbo a las diferentes metas que me he establecido. Laboralmente, el leer este capítulo me ayudo a percibir que en estos momentos en la oficina se está viviendo una reestructura completa dentro del departamento por lo que existen algunas oportunidades de comunicación que han dejado objetivos no establecidos o claros y es por esto que en ocasiones el equipo no está tan comprometido ni contento, afectando el ambiente laboral.

Con respecto al tercer hábito, el tener primero lo primero me ayudó a darme cuenta que en la mayoría de las ocasiones le doy más importancia al lado laboral sin llevar un equilibrio personal en mi vida y con el enfoque de que todo siempre URGE me lleva a situaciones de estrés y cansancio absoluto; por lo que aplicar la priorización de las actividades y dividir entre urgente e importante me ayudaría a tener una visión mucho más completa y armoniosa.

Anónimo dijo...

Comentario Tarek Israel Sandoval Martínez

Tuve un profesor de Química con la universidad con apellido Pantoja, el cual hizo el comentario en clase “En este mundo no hay premios ni castigos, hay consecuencias”, entendí que el mundo está lleno de problemas y te pueden tocar a ti o no y los más importante estos necesitan solucionarse, si bien no pueden solucionarse de manera inmediata, sí podemos trabajar en la solución. Aunque también es un hecho al cual Covey hace mención, existen problemas los cuales podemos solucionar porque está en nosotros la solución de manera inmediata, otros que tienen que ser resueltos por más de una sola persona y por últimos aquellos que no están en manos de nadie poderlos solucionar los cuales tenemos que aceptarlos y vivir con ellos, que el hecho de aceptarlos es ya estar actuando de una manera proactiva de acuerdo con el mismo autor es el primer hábito para poder ser una persona efectiva. Cuando tenemos un problema siempre y en lo personal lo vivo, la hago y lo veo, nos estamos ahogando en nuestro propio vaso con agua, porque realmente el problema (directo y/o indirecto) tiene solución, realmente el vaso puede estar medio vacío o medio lleno depende del cristal con se mire. Y lo digo porque la semana pasada me entere que la hija con cuatro años de Miguel (un amigo) tiene leucemia, ha sufrido dos operaciones y está semana se le empezó a caer el cabello, realmente mis problemas no se acercan ni tantito a los que él y su familia tienen, reflexione y dije a mi mismo “Esos si son problemas…no los míos” por lo tanto debo de preocuparme menos y ocuparme más en solucionar mis “problemas”.

Tengo una empresa familiar la cual se dedica a la rectificación de motores, está empresa fue fundada por mi padre hace más de 30 años, cuando inicio ese negocio el fin en mente era más que salir de una rutina la cual lo había matado en su trabajo, era poder ser una fuente de ingresos para su familia pero al mismo tiempo darle calidad y poder convivir en esta mismas, objetivo el cual cumplió. Hoy en día los hijos crecimos, así como la compañía a tal grado que ya tenemos dos unidades estratégicas de negocios las cuales “cumplen” una función la cual , hasta el día de hoy no sabemos con exactitud, pero somos conscientes que deben estar presentes en este mercado. En ocasiones hemos querido sentarnos a plantearnos ¿dónde estamos?, ¿qué queremos de las empresas? o ¿Cómo nos queremos ver? , pero nuestros centro se baja en una rutina muy agobiante a tal grado que nuestro centro está centrado en el trabajo y en el dinero para poder ser rentables lo cual ha llegado a afectar nuestra calidad de vida y la relación con la misma familia y es aquí donde tenemos que frenar el auto y replantear nuestro nuevo fin en mente y en decidir en ¿En qué tiempo se va a lograr? Es decir poner en práctica el segundo hábito empezar con un fin en mente, que yo lo llamaría para nuestro caso “Replantear tus objetivos”.
Normalmente cuando llegó a mi trabajo principalmente los lunes, llegó con una idea de lo primero que voy a hacer es tal… cosa, pero conforme va empezando el día empiezan las adversidades y las “urgencias” las cuales hacen que las horas se “transformen” en segundos y cuando menos me doy cuenta lo primero que quería hacer fuel único que no hice. Si bien todo asunto que se presente en la empresa debe de ser atendido, existen prioridades. Con esto no quiero decir que las de menor importancia siempre se tengan que dejar aún lado, pero tengo el bendito problema que no delego muchas responsabilidades sin embargo puedo atender las de mayor importancia y el resto se puede ir acomodando sin que yo intervenga. Coincido con Covey que un hábito de la persona efectiva es hacer primero lo primero.

Anónimo dijo...

Diego Casado Navarro 466587

Con respecto al primer hábito, lo que más captó mi atención fue la comparación entre el lenguaje reactivo y el lenguaje proactivo. Haciendo memoria muchas veces he utilizado el lenguaje reactivo, por lo que ahora pienso que he utilizado el recurso de responsabilizar a otros por lo que me sucede. El ejemplo más claro es cuando por parte del trabajo me mandan de viaje a algún lugar donde no quiero ir o en una fecha complicada para mí. Cuántas ocasiones he dicho “Tengo que ir a Monterrey” y realmente no desearlo. Analizándolo más a conciencia con lo comentado en el capítulo, yo soy el que escoge trabajar en esa empresa, el que acepta conscientemente el puesto que tengo que implica viajar y el que acepta la actividad por el beneficio de mantener el trabajo o destacar en éste. Creo que en el lenguaje que uso se nota que me falta desarrollar más la proactividad.
En el segundo hábito, fue de mi particular interés el centro en principios como óptimo contra todos los demás centros como pareja, familia, trabajo, dinero, etc. Creo que en mi caso, y no dudo que sea el de la mayoría, nos centramos en distintos centros a lo largo de nuestra vida, de un año, de una semana e incluso en un mismo día, dependiendo del agobio que represente ese aspecto de nuestra vida en el momento. Yo no siento haber llegado al grado de desarrollo para centrar mis fuerzas en los principios. El centro en el trabajo no me aplica del todo, ya que aunque el trabajo ocupa la mayor parte de mi tiempo y preocupación, no me defino a partir de él. Sin embargo sí creo haberme dejado llevar por los centros de los amigos, la familia y el dinero, ya que en mi mismo he notado que cuando hay un cambio o conflicto con uno de estos aspectos me siento muy agobiado y hasta llego a dedicarle demasiada atención y restárselo a lo demás.
Del tercer hábito, la matriz de importante-urgente me pareció una herramienta muy interesante. En mi trabajo se da mucho el fenómeno de dejarse llevar por los cuadrantes I y III y descuidar el II. Como mi trabajo es orientado a proyectos, en un principio uno tiene mucho tiempo disponible. Es cuando uno debe organizar su tiempo para tener un avance significativo al proyecto y aprovechar a dedicarle tiempo al cuadrante II de otros aspectos de la vida. Ya que se acerca el fin del proyecto, es decir la entrega, y uno no avanzó suficiente, todas las actividades pendientes se convierten en urgentes, borrando así del panorama y de la planificación el cuadrante II, tanto en cuestión del trabajo como en todo lo demás. Para combatir esto debo planificar mejor mis actividades en el trabajo y así poder dedicarme a cuestiones que me permitan crecer profesionalmente y en los demás aspectos.

Anónimo dijo...

RUBEN HERNADEZ
LO BUENO ES ENEMIGO DE LO MEJOR
Esta etapa de mi vida me ha hecho madurar mucho y cambiar muchas de las cosas que asumía como ciertas. A lo largo de mi vida académica, siempre fui alguien muy PROACTIVO, me esforcé en aprender de todo y hacer de todo, en la prepa, estudié un bachillerato con opción técnica en computación, tomé clases de fotografía… Cuando llegué a la universidad, tomé toda clase de talleres y actividades extracurriculares. Y siempre busque actividades extraacadémicas. En mi etapa laboral, mantuve un interés similar, pero a lo largo del tiempo fue disminuyendo, prefería que me dijeran que hacer, porque en muchas ocasiones, tomar la iniciativa para hacer algo o cambiar un procedimiento, me llegó a causar problemas. Pero al leer el libro, me doy cuenta que una buena iniciativa, estaba siendo mal realizada, cambiaba las cosas que me parecía podían mejorar (una cualidad muy constante en mí), pero no le ponía atención a las posibles consecuencias. Me parece que ser proactivo, es un habito que no se debe perder, nos ayuda a mejorar, pero debe estar bien dirigido.
El segundo habito, EMPEZAR CON UN FIN, es una cualidad que debo mejorar en mí, soy bueno para establecer objetivos personales, pero mis metas rara vez están bien delimitadas, son vagas y ambiguas, lo que muchas veces aunque comienzo con mucha fuerza y voluntad, llego a desistir con facilidad, si no veo resultados rápidamente, considerando que soy una persona impaciente en ocasiones.
La parte de los centros, me parece muy importante, ver que cada persona está enfocada en algo: su esposa, su familia, el dinero, trabajo, posesiones, placer, amigos, enemigos, la iglesia, en su propia persona. Y es a través de este centro que gira su sabiduría, seguridad, guía y poder. En mi caso, me considero alguien centrado en la familia. Estoy seguro que mi familia concuerda conmigo, siempre estoy ahí para apoyar, y la defiendo ante cualquier situación y a través de ella, tengo un punto de comparación. De ahora en adelante, sin darle la espalda, voy a buscar cambiar esto, hacia los principios, tanto los que aprendí de la familia, como de otras personas que me han enseñado y mostrado ejemplos muy valiosos.
En cuanto al tercer hábito, me parece que es el que necesito desarrollar en mayor medida, PRIMERO LO PRIMERO, es una de las cosas que menos hago, muchas veces no hago diferencia entre las cosas urgentes y las que no lo son, o lo que es importante y lo que no lo es. Atiendo lo urgente y cuando me canso, me voy a algo no urgente, para distraerme o porque me parece entretenido, mucha gente me considera distraído por esa razón, pero no lo es. En cuanto a lo importante, pues ahí creo que estoy más enfocado, pero también llego a perder el interés. Y esto no solo aplica en mi vida profesional, cometo este error en mi vida personal y académica. Llego a dejar las cosas para el último con mucha facilidad.

Estefanía Ibáñez González dijo...

Estefanía Ibáñez González 460362

I. SER PROACTIVO
En cuanto a este principio es importante mencionar el hecho de que somos seres sociales, que buscamos la aceptación y que siempre estamos expuestos a la crítica, sea buena o mala.
A partir de esto debemos comprender que debemos ser responsables de nosotros mismos, en realidad, ¿qué tan proactivos somos?, ¿somos capaces de tomar iniciativas?.
Por ejemplo, en mi ámbito laboral, esto es de gran importancia, ya que me desenvuelvo en el área de finanzas, en donde se centra todo el movimiento de la empresa, pagos y cobranzas, presupuestos, gastos, etc. Somos el área responsable de que contemos con el recurso más escaso (el dinero) para poder operar, por tanto debemos de ser lo suficientemente responsables de las decisiones que tomamos, y además de todo, ser proactivos y no reactivos a las situaciones que se dan en el día a día.
En mi caso, es aún más importante, ya que me encargo de la tesorería, al final tomo yo las decisiones del destino del dinero, y por ende, necesito ser totalmente consciente de todo lo que esto puede implicar.

II. EMPIECE CON UN FIN EN MENTE
Este principio fue el que más me "movió" en esta ocasión, ya que nosotros somos los creadores de lo que sucede, además de que debemos de identificar el liderazgo y la administración.
Creo que la mayoría de las veces, no estamos dispuestos a "reinventarnos", a ser capaces de reescribir lo que ya estaba estipulado previamente.
En la tesorería de la compañía en donde estaba, era muy difícil hacer cambiar a los demás acerca de todo lo que ya estaba estipulado, finanzas está en un proceso de cambio (nuevo director general y director de finanzas) y es de suma importancia "reescribir la historia", iniciar desde cero, y encontrar el "motor" del área, que todos los que están allí la sientan suya y que se comprometan a velar por los intereses del equipo. Así mismo, encontrar nuestro centro, tal vez no es la tarea que desempeñamos en este momento, tal vez podemos ser mucho más productivos en otro lado, entonces adueñarse de ese sentimiento, ser proactivos y "agarrar al toro por los cuernos" y ser ese factor de cambio.

III. ESTABLEZCA PRIMERO LO PRIMERO
Este hábito creo que en general, como seres humanos es el que nos cuesta mucho más trabajo, ya que al estar inmersos en tanto cambio y tantas exigencias de la vida, nunca nos detenemos a pensar que es lo verdaderamente importante en nuestra vida y a que actividades son las que vamos a enfocarnos más y que vamos a poder entregarles toda nuestra atención para obtener los mejores resultados.
En mi caso, la tesorería implica que tengamos totalmente identificado que realmente es importante en el trabajo del día a día, si bien se tiene una programación semanal, esta puede ser cambiada por alguna urgencia que surja, y no necesariamente la urgencia será tomada con esta “etiqueta”, puede ser que la gente lo asimile así, pero ya que se hace una evaluación de que si es o no realmente importante o no el impacto que tendrá, entonces se toma la decisión de incorporarlo o no a la agenda que se lleva, pero es importante ver todas las afectaciones y beneficios que esto puede tener (por ejemplo: se puede conseguir algún descuento por pronto pago con los proveedores, evitar retrabajos en alguna actividad del día a día, etc.).

Anónimo dijo...

En este primer comentario quiero confesar que después de comenzar a leer lo que presenta Covey respecto de los 3 primeros hábitos para lograr la victoria privada, me descubrí intentando ubicarme dentro de cualquiera de las situaciones que ejemplifica, en realidad estaba forzando mi interpretación intentando "encajar" en una u otra descripción. Finalmente, retomé la lectura con un ánimo más relajado, sin anticipar mis juicios a lo que seguía y con la confianza de que poco a poco, cada idea escrita en el libro tomaría su lugar y me permitirá encontrar elementos para reflexión y aprendizaje.
Ahora bien, sobre el hábito de ser proactivo, algo en lo que coincidí totalmente fue en la parte de que uno debe actuar si no quiere que los demás tomen la decisión por nosotros. Esto me parece importante y en mi opinión, se requiere de mucha responsabilidad y confianza para lograrlo. Quizás el mejor ejemplo que puedo compartir es el de un compañero a quien yo consideraba capaz de formar parte de un proyecto especial para implementar localmente una iniciativa de la Matriz hace algunos de años, cuando se publicó la convocatoria interna tuve una plática con él en la que de alguna forma le recomendaba postularse, sin embargo, él no estaba seguro de poder hacerlo y lejos de intentar conocer más detalles sobre este proyecto, habló con su jefe y sin decirle nunca que no estaba interesado en participar, le decía que tenía problemas familiares y que era posible que en las siguientes semanas estaría necesitando su apoyo para salir de la oficina antes del horario formal. Dado que en el proyecto se requería una persona del área de la que él era responsable, su superior decidió que un analista que le reportaba fuera quien se integrara al proyecto. Lo que ocurrió al final, después de año y medio del proyecto fue que el analista que antes le reportaba se convirtió en su jefe cuando como resultado de aquella implementación, un cambio de estructura en la Dirección a la que pertenecían hizo que su crecimiento profesional se viera pausado por un par de años más.

Aunque no siempre es fácil aprender de los errores de otros, en este caso a partir de esa situación, decidí escuchar lo que personas que reconozco y apreció me han sugerido. Debo decir que afortunadamente en algunos casos sus recomendaciones me han servido para actuar y no esperar a que otros decidan por mi.

Anónimo dijo...

Comentario Elva López

En este primer comentario quiero confesar que después de comenzar a leer lo que presenta Covey respecto de los 3 primeros hábitos para lograr la victoria privada, me descubrí intentando ubicarme dentro de cualquiera de las situaciones que ejemplifica, en realidad estaba forzando mi interpretación intentando "encajar" en una u otra descripción. Finalmente, retomé la lectura con un ánimo más relajado, sin anticipar mis juicios a lo que seguía y con la confianza de que poco a poco, cada idea escrita en el libro tomaría su lugar y me permitirá encontrar elementos para reflexión y aprendizaje.
Ahora bien, sobre el hábito de ser proactivo, algo en lo que coincidí totalmente fue en la parte de que uno debe actuar si no quiere que los demás tomen la decisión por nosotros. Esto me parece importante y en mi opinión, se requiere de mucha responsabilidad y confianza para lograrlo. Quizás el mejor ejemplo que puedo compartir es el de un compañero a quien yo consideraba capaz de formar parte de un proyecto especial para implementar localmente una iniciativa de la Matriz hace algunos de años, cuando se publicó la convocatoria interna tuve una plática con él en la que de alguna forma le recomendaba postularse, sin embargo, él no estaba seguro de poder hacerlo y lejos de intentar conocer más detalles sobre este proyecto, habló con su jefe y sin decirle nunca que no estaba interesado en participar, le decía que tenía problemas familiares y que era posible que en las siguientes semanas estaría necesitando su apoyo para salir de la oficina antes del horario formal. Dado que en el proyecto se requería una persona del área de la que él era responsable, su superior decidió que un analista que le reportaba fuera quien se integrara al proyecto. Lo que ocurrió al final, después de año y medio del proyecto fue que el analista que antes le reportaba se convirtió en su jefe cuando como resultado de aquella implementación, un cambio de estructura en la Dirección a la que pertenecían hizo que su crecimiento profesional se viera pausado por un par de años más.

Aunque no siempre es fácil aprender de los errores de otros, en este caso a partir de esa situación, decidí escuchar lo que personas que reconozco y apreció me han sugerido. Debo decir que en varios casos me han servido para actuar y no esperar a que otros lo hagan por mi.

Anónimo dijo...

Comentario Gregorio Valdivia

Sea proactivo, justo hoy acabo de tener una reunión con el VP de MKT y el VP de Operaciones y revisábamos los niveles de servicio al cliente en una línea de nuestros productos, estos realmente están muy bajos, por 2 aspectos importantes: 1) la venta real supero el pronóstico (por un 45%: será que la expectativa se supero? o bien, no fue bien calculada o bien comunicada? O se estableció un numero con un bajo nivel de compromiso por miedo al fracaso?) y 2) La línea de producción opera al 100% y en los últimos meses el índice de fallas aumento 22% (justo en un momento donde la venta exigió mas producción). Cuando leo este capítulo me remonto a la decisión que se tomo en Febrero del año pasado, donde en el comité de negocio acordó (y debo decir ahora: ACORDAMOS) no invertir en una nueva línea de producción la cual se veía operando al 95% (y no al 100%) para estas fechas y estábamos consientes de que pudiera haber ocurrido un caos, como es ahora… en la junta de hoy, recapitule la escena donde no decidimos invertir y causo escozor ya que señale que asi lo decidimos para maximizar los económicos (o sea, nos preocupamos del corto plazo), sin embargo, la crisis se pudo evitar si hubiésemos invertido. Al calor de las cosas se imaginaran que el VP de operaciones resulto muy “lastimado” y responsable del 100% de lo que no es su responsabilidad y después de tal escena la decisión es invertir en una nueva línea de producción que estará operando en 6 meses! No actuamos proactivamente un año atrás y ahora lo hacemos reactivamente con una pérdida importante en una línea que supero por mucho la tendencia de venta (aun tengo dudas de los cálculos de los pronósticos). Si bien este ejemplo puede ser un reflejo de los 3 hábitos según interpretación propia, en la junta de hoy note que al calor de las cosas el mayor culpable es el más visible sin importar que el comité es responsable de todos los éxitos, los fracasos y las omisiones y esa responsabilidad cuando se señala causa dolor y frustración (porque proactivamente se pudo evitar), pero como al final uno de los managers de MKT comentó: “más vale una mentada hoy que seguir perdiendo $, hoy mismo subiremos la SAI (solicitud de aprobación de inversión)”

Considero que empezar con un fin en mente, ocupa no solo el corto plazo en el ámbito laboral de las acciones a efectuar para lograr un objetivo en un mes o en un año, considero en mi caso oportuno y conveniente trasladarlo mediante el conocimiento y la imaginación a lapsos de 3, 4 o 5 años, tal como acabo de comentar arriba. Y más importante aún, considero que este fin en mente lo ocupo en mi familia, por ejemplo a mi hijo le contratamos un seguro para estudios superiores: Segubeca, para que llegado el momento la decisión de que y donde estudiar dependa únicamente de sus intereses y sus sueños que iran evolucionando y cambiando a lo largo de su vida. Bajo este principio también estamos diseñando los siguientes pasos mi esposa y yo para lograr nuestros propios sueños.


Primero lo primero. En mi área de responsabilidad es un reto mantenerse enfocado en lo importante ya que dia a dia hay decisiones urgentes que hacer, efectivamente cada unos de mis colaboradores y yo tenemos una matriz como esta que sugiere Covey y tratamos de ir atendiendo y resolviendo lo importante, sin embargo, lo que es urgente a veces consume mas tiempo y atención y es ahí donde empezamos una carrera contra el tiempo. Cuando esto sucede y cuando podemos, hacemos un Split de actividades, donde delegamos y entonces algunas personas atienden las cosas urgentes y las otras las importantes, para tratar de contener el movimiento vertiginoso y aunque no siempre es posible, generalmente nos resulta provechoso ya que nos da una sensación de que podemos controlar las cosas aunque estas parezcan en algunos momentos incontrolables.

Anónimo dijo...

Comentario Fernando Morales

En general la lectura habla de lo que es el trabajo al interior de uno que es básico para poder liderar un equipo de trabajo.
Los hábitos del uno al tres me hicieron reflexionar en lo que se requiere para poder construir elementos necesarios para ser responsables de lo que creamos, crear con un fin en específico y establecer prioridades.

Para mi en lo personal el hábito que más me impacto en este momento es el de ser proactivo, ya que este hábito habla del autocontrol que se tiene que tener en todo momento para si mismo, para poder relacionarse con los demás. Por ejemplo. En una junta con altos directivos, en la relación de pareja o en la relación con los colaboradores se debe tener siempre en cuenta este principio para poder lograr una comunicación asertiva en todo momento, si uno pierde el control, se pierde a si mismo enmedio del problema ocasionando mayores problemas y posiblemente diferencias mayores.

El segundo hábito pienso es el de poder empezar a realizar algo con un fin en específico, es sin duda un principio que se debe de tener en cuenta cada vez que se emprenda algo, de lo contrario uno mismo se perderá en la acción o no podrá encontrar mejoras en aquello que se hace. El éxito rara vez es casualidad y eso va de la mano con ese pensamiento, si se desea algo se debe de planear para que se logre al 100%.

El tercer hábito tiene por objetivo priorizar el orden en que se requieren hacer las cosas, es importante tener esto en mente todo el tiempo ya que de lo contrario cuando tengamos mucho trabajo o actividades no podremos pensar con claridad el tema más importante a realizar.

En conclusión los primeros tres hábitos son fundamentales para lograr un trabajo éxitoso con nosotros mismos que nos permitirán poder relacionarnos mejor con los demás y hacer grupos de trabajo altamente efectivos.

Anónimo dijo...

Comentario Dianitzia Palencia

Los 7 hábitos de Stephen Covey va más allá de la llana descripción de una receta de 7 pasos para ser “altamente efectivo”, trascendiendo incluso la tendencia de centrarse solamente en el plano personal o profesional de la eficiencia, sino tendiendo un puente entre ambas a través de los hábitos que son comunes a todas las esferas de la naturaleza humana (familia, trabajo, pareja, uno mismo, etc.)

He quedado gratamente sorprendida por la forma de exponer cada hábito, teniendo un prólogo y ejemplos que desde diferentes perspectivas dan una imagen integral de los conceptos analizados. Ya que incluso antes de hablar sobre el primer hábito de la proactividad me pude relacionar e identificar con los conceptos de ética del carácter y de la personalidad, el paradigma, el continuum de la madurez y el propio concepto de eficiencia.

¿En qué punto del continuum de la madurez me encuentro? ¿Cuáles son mis paradigmas y los paradigmas de aquellas personas con las que me relaciono? Y otras son preguntas que me surgen a cada paso de la lectura. Y las respuestas se van formando, quizá no me encuentre personal y profesionalmente en el punto que más deseo, y a lo largo del camino me encuentre con obstáculos (internos y externos) yo tengo la libertad interior de elegir la respuesta, salir del círculo de la preocupación incrementando la influencia. Pero lo más importante es y será tomar responsabilidad (Primer Hábito). En el trabajo tengo un área muy definida de acción, me corresponde actuar en el área comprendida del punto A al punto B, sin embargo un sinfín de áreas con sus propios procesos y tiempos tienen influyen para poder alcanzar los objetivos de mi trabajo, así como yo tengo influencia en el logro de los de ellos. Somos Interdependientes donde como dice Covey “nosotros podemos hacerlo, nosotros podemos cooperar, nosotros podemos combinar nuestros talentos y aptitudes para crear juntos algo más importante”. Mi objetivo y tu objetivo no son distintos, de hecho suman para algo más grande.

En relación al segundo hábito, creo que tengo un fin muy claro sobre aquello que quiero y cómo lo quiero, también con una claridad precisa sobre lo que no quiero. Me gusta la regla del carpintero <>, que incluso tácitamente me evoca una interpretación donde no solamente se tiene que tener claro lo que uno quiere (el plano de la casa, el plan de vida y carrera, etc.), sino que bajo la premisa de medir dos veces también se deben considerar alternativas, desviaciones, contingencias para finalmente dar el primer paso y como Julio Cesar en el 49 a.C. Cruzar el Rubicón.

Después de este paso definitivo viene la autoadministración efectiva, el tercer hábito de priorizar y poner primero lo primero, ¿Qué va primero?, personalmente me es complicado hacer distinciones entre urgente e importante pues desde mi punto de vista muchas cosas no caen en definiciones blanco y negro sino en algo así como una zona gris donde importancia y urgencia se funden, mi paradigma actual de resolución de crisis me ubica en el primer cuadrante, y mi tarea es poder llegar a un equilibrio (con cimientos en los tres primeros hábitos) ya que durante el último año me he visto madurando en mi rol en el trabajo, un nuevo reto que tocó a mi puerta y decidí tomarlo.

Sinceramente estoy convencida de que integrando estos hábitos a mi vida personal y profesional estaré más cerca de alcanzar la meta que me he planteado.