jueves, 20 de agosto de 2015

Tercer Comentario MBA CEM

¡Hola!

Cuando viajamos de la independencia hacia la interdependencia siempre aparecen dudas:

Ganar - Ganar no es factible en el mundo actual
No es la panacea
La escucha es realmente difícil
No es posible la sinergia con cierta personas..., etc., etc., etc.

Todo lo anterior puede ser cierto..., hasta cierto punto..., pero,

¿Qué ambientes cercanos a nosotros queremos? ¿Podemos motivar  y mejorar tan sólo nuestro círculo de influencia? ¿Aumentarlo cada día un poquito? ¿Dejaremos a un lado a nuestro egoísmo? ¿Podemos intentarlo todos los días? ¿Cómo detectar las diferencias de otras personas con nosotros y que éstas nos sean potenciadoras?
¿Queremos? ¿Qué nos motiva realmente?

La vida nos es fácil, ni sencilla, pero, es muy hermosa, retadora y tiene momentos realmente fantásticos y felices!!

Felicidad es reconocer el ritmo, pausa y acción...

Un fuerte abrazo y espero su penúltimo comentario acerca de un hábito que nos hará reflexionar acerca del equilibrio, la espiral infinita y algo más...!!

Enrique


9 comentarios:

Julio M. Torres dijo...

Considero que para cerrar los hábitos, el séptimo busca mantener una coherencia entre lo antes expuesto y que se reproduzca el modelo de pensamiento-acción incesantemente. La espiral ascendente se refiere precisamente a eso: el constante aprender, comprometerse y actuar, es poner en práctica lo leído y lograr que esto rinda frutos en cada uno de nosotros. Y este proceso de repetición incesante es similar a las prácticas del budismo, donde por medio de estas repeticiones el ser vivo entra en armonía con el ritmo del universo. No es una tarea fácil pero esto es similar al ejercicio físico, hay ocasiones en la que me levanto y digo “no quiero seguir corriendo” pero al final pienso en el beneficio a mi salud a largo plazo y prefiero el perder unos minutos de sueño a ganar peso (!!).

Se que no es fácil ningún nuevo camino a andar, también estoy comprometido en estar bien conmigo mismo y en influir en mi circulo de influencia familiar y personal, y sé que una vida balanceada y vivida provechosamente es la clave de la felicidad. Habrá muchos obstáculos por vencer y principalmente serán aquellos que están en mi interior y que deberé dominar, pero sé que mejorando yo mismo hare aportes positivos en mi circulo de influencia.
Por otro lado respecto al equilibrio en la vida organizacional, se le da cabida al aspecto económico (dimensión física) en este equilibrio, y es algo que en los negocios nunca se debe desatender, pues al final para eso están los negocios. La dimensión social y emocional promueve una sana participación y colaboración de los involucrados en la organización. Y la dimensión espiritual inspira al equipo a trabajar en la misión y a perseguir la visión.
Al final, en las organizaciones la transformación se dará por medio de la aplicación de los 3 hábitos para lograr una victoria privada de manera idividual y de los tres hábitos de la victoria pública para permear la independencia de otros y crear esa interdependencia.
Mi lema final para esta lectura seria "practica con el ejemplo".

JOHNNY JOSE MARTINEZ BARBOSA dijo...

JOHNNY MARTÍNEZ
AFILE LA SIERRA HÁBITO 7
Afilar la sierra o darle mantenimiento a mis herramientas (Cuerpo, Alma, Mente, Social/Emocional), es algo que realmente necesito para autorrenovarme. Las rutinas actuales en las que me encuentro, hacen que vea mis actividades laborales de una forma tediosa e improductiva.
Este cierre del libro de Covey me ha abierto la mente para tomar una pausa, reflexionar y organizar mis ideas con objetivos claros para plasmarlos en mi proyecto de vida.
Hace unos meses he empezado con ejercicios de meditación con el fin de renovar mi dimensión espiritual. La realidad es que no he sido constante, pero tengo claro que es algo que necesito para encontrar mi misión y como lo dice Covey la dimensión espiritual es nuestro núcleo, nuestro centro, el compromiso con nuestro sistema de valores y es necesario alimentarla para entender y comprender el liderazgo de nuestra propia vida. La pregunta que me hago es que entiendo por el liderazgo de nuestra propia vida?.
Anoche mi hermana por casualidad me envió un mensaje plasmado en una imagen y decía: “liderazgo es una oportunidad de servir, no de lucirse”. Me llamó mucho la atención y quiero compartirla con ustedes ya que bajo mi verdad dice mucho lo que significa la renovación espiritual y lo que significa el liderazgo que quiero llevar en mi vida.
Otro aspecto que me llevó a pensar sobre lo que actualmente estoy haciendo es lo que describe el autor sobre la independencia económica: “La seguridad económica no reside en el empleo que tenemos; reside en nuestra capacidad para producir: pensar, aprender, crear, adaptarnos. Esa es la verdadera independencia económica. No consiste en tener riquezas, sino en el poder para producirlas.” (Covey,2014). En realidad como ser humano siento miedo de tomar la gran decisión de emprender y liberarme del ingreso económico que actualmente recibo al ser empleado, pues tengo una responsabilidad con mi familia al ser responsable de aportar el sustento económico, pero se me sigue abriendo la mente para terminar de desarrollar mi proyecto de vida con lo que realmente de hace feliz y con una total libertad.
Para terminar, compartí con mi esposa y ella también leyó las últimas páginas sobre la anécdota que cuenta Covey durante su año sabático. Ya establecimos un plan para mejorar nuestra comunicación pues me cae el 20 (espero haber usado bien esta expresión del 20) en que la clave para amar, consiste en hablar constantemente sobre nuestros sentimientos.

Julieta dijo...

Este es un libro que abona sin lugar a dudas. Disfrute su lectura y sus reflexiones. A la final, cambió mi opinión acerca del mismo, pues empecé con muchas reservas. Una de ellas es que soy de la idea de que no existen fórmulas para el éxito. A veces este es el resultado de sencillamente tener suerte o la intromisión de una mano invisible (y no me refiero a la que controla el mercado según Smith)... Lo maravilloso del libro es que yo estaba pensando en encontrarme con una serie de aseveraciones extraordinarias, jamas propuestas (recordar que es la primera vez que me expongo al autor), o simplemente fuera de lo común. Pues no, en realidad lo mágico del libro es su sencillez y cercanía con la realidad. Vamos, no sugiere que me convierta en una deidad para tener éxito (lo que sea que esto represente para cada persona).

El séptimo hábito definitivamente es delicioso. ¨Afilar la sierra¨, rayando en lo coloquial Covey establece algo tan lógico, tan cierto, tan tan olvidado... Obviamente hice mi cuenta acerca de las pulsaciones máximas por minuto que debo tener y obviamente mi condición física está deteriorada. No es que Covey sea un experto instructor físico, pero si siembra esa semillita que me hizo pensar: ¨Si bueno, y ¿cuándo empezamos...?¨.

Con el ánimo de ¨sincerarme¨ (acción y efecto ¨de decir la verdad¨), cuando tomé el libro por primera vez, me convencí de que no me dejaría nada bueno. Cuando lo terminé, había subrayado tantos enunciados con la aplicación del Kindle que todas las hojas lucían coloreadas con lo que yo pretendía fueran ¨referencias¨.

Coincido con Covey cuando afirma que una vez que salimos de la escuela, la formación se relaja. Esto me ha llevado a vivir en el cuadrante uno. Una de las frases con la que me quedo (hasta la tuiteé), fue la dice que las grandes batallas se libran en el interior del espíritu.

Sí disfruté de leer a Covey. Le sugerí a Arthur programar nuestro año sabático, ¿por qué no? ...

Anónimo dijo...

Guillermo Illescas
Cuando empecé a leer el séptimo hábito (Afilar la Sierra) recordé aquéllos años en los cuales trabajaba literalmente como máquina sin parar cuando entré a esta empresa (Ericsson). Recuerdo muy bien que era un área nueva, todos éramos nuevos (la mayoría recién egresaos) un sistema nuevo en la compañía, SAP, y solo dormía de 4 a 5 horas, por lo cual los fines de semana era un “zombie” y eso me llevo tarde que temprano a perder ese equilibrio físico, mental y social. También recuerdo que fueron los peores días de mi vida, me sentía completamente mal porque carecía de tres de las cuatros dimensiones de la naturaleza y por lo tanto tenía que pensar en cómo darle vuelta a esta situación y volver a retomar mi vida normalmente, cosa que logré.
En realidad muchas veces no me di cuenta como bien lo indica la lectura, que en ese tiempo me enfocaba como las empresas, a generar y generar riqueza sin considerar que este enfoque tiene muchas veces un costo tan alto que ni siquiera tenía ganas de gastar ese dinero que había ganado simple y sencillamente porque no tenía ni tiempo. Sin embargo, como todo, mi conducta tenía que cambiar y en sí lo que hizo que cambiara fue otra de las dimensiones, la espiritual, como católico todos los domingos al ir a la iglesia en un sermón recuerdo muy que el sacerdote mencionó que no todo es trabajar y trabajar, es decir, debemos tener tiempo para nosotros mismo, nuestras familias, entre otros y ahí es cuando me percaté en la lectura como todo esta concatenado y efectivamente todo debe tener un equilibrio. Adicionalmente, una parte que empujaba también era la social, mi familia, mi novia y todos mis allegados me decían que debía bajarle el ritmo a mi trabajo así que fue otro de los factores. Otro punto también que recuerdo, fue que en la medida que dejé de trabajar a ese ritmo, lograba por supuesto dormir más horas, estar más fresco y dedicar tiempo a hacer ejercicio, por lo tanto lo que comenta Covey es muy cierto si se desbalancea tu vida se vuelve un caos, nunca estarás tranquilo o siempre habrá algo que no te llene y por ende no te haga sentir bien.
Finalmente cuando viene el tema de la espiral ascendente, es muy cierto lo que menciona del aprender, comprometerse y actuar eso porque lo he vivido a lo largo de mi vida, sea en la escuela, en el trabajo en mi vida diaria, siempre hay que ser humilde para aprender, comprometerse en lo que se haga, es decir, hacerlo lo mejor posible y nunca estar a medias y actuar porque como dice el dicho quien no habla Dios no lo escucha, y en esta vida en el quehacer diario todos nos vemos forzados a entregar resultados ya sea en lo personal, laboral, escolar y muchos otros ejemplos si uno quiere salir adelante y ser feliz además de los cuatro pilares es necesario experimentar un cambio y un crecimiento.

Néstor Nathan Monjarás Herrera dijo...

Uno de los puntos más importantes a resaltar en este último capítulo son las cuatro dimensiones de nuestra renovación. Personalmente pienso que muchas veces nos enfocamos mucho en cambiar directamente lo que hacemos mal o en lo que nos equivocamos; no quiero decir que esto esté mal, ya que al final son lecciones aprendidas que nos sirven para formar muestro carácter. Sin embargo, pienso que es mucho más enriquecedor mejorar y optimizar NUESTRO ENTORNO, o sea, rodearnos de personas que nos potencialicen, de lecturas que nos cultiven, de guías espirituales que nos ayuden a encontrar el mejor alimento a nuestra alma y personas que se preocupen por nuestro bienestar físico. De este modo, los logros y las metas que tengamos se darán por añadidura.
Específicamente hablando de la dimensión física, muchas veces me siento cansado, con sueño o como si mi cuerpo estuviera tieso, esto es porque dejo a un lado formar mi flexibilidad, mi resistencia y que me asegure que mi cerebro se oxigena bien gracias al torrente sanguíneo. Adicional a esto, cuando llego a realizar una actividad física, en verdad logro despojarme de mi estrés y mis presiones. Debería de tomar este aprendizaje y hacer una rutina.
La parte de la dimensión mental, he recibido muchos comentarios de mis colegas de trabajo donde me hacen la observación que me expreso muy diferente a dos años atrás, que en verdad ven un cambio en mi manera de comunicar las cosas. Esto sin duda, me hace sentir bastante bien y me motiva a darles el mejor trato para obtener una sinergia con ellos. Esto sin duda es por la cantidad de experiencias vividas y leídas en mi transcurso del MBA. Tengo que aceptar que pocas veces había leído un libro en tan solo 3 semanas; hoy en día es el pan de cada día para ser franco. Esto sin duda fortalece tu mente e incluso, te ayuda a tener un tema de conversación con cualquier persona.
Al final del día, aprender, comprometerse y actuar serán las acciones que me convertirán en agente de cambio y llegar a mi visión en la vida que es trascender en mi gente y mis seres queridos.

Josué R. Trejo dijo...

El séptimo hábito descrito por Covey fue el que más disfruté leer de todos. Me hubiera gustado empezar leyendo el final de la sección dado porque de manera humana nos describe a lo que creo yo varios pasamos en nuestras carreras profesionales. Ahora que estoy desarrollando mi plan de vida, desarrollé mi línea de vida en terminos de sucesos positivos y negativos. Uno de los sucesos negativos que menciono es el haber perdido el equilibrio en mi vida, en el sentido de que dediqué más tiempo al trabajo, que lo físico y lo espiritual. A veces me siento lento, no me siento conforme con mi condición física y en el tema espiritual no tengo un hábito. Cuando Covey hablaba de esto, sentía empatía con su texto. De forma muy imaginaria, me imagino una mesa de cuatro patas, donde cada una de las patas refleja lo físico, lo espiritual, lo mental y lo social-emocional. Cada de uno de nosotros decide qué tan derecha tiene su mesa, y qué tan alta o chaparra.
Otro de los puntos que me llamaron la atención fue el de las profecias autocumplidas. Estoy cien por ciento seguro que el efecto pigmalion lo podemos ver en cualquier escenario. Depende como veamos y tratemos a las personas, es como esas personas actuarán. Qué tan importante es para nuestra cultura y la educación temprana comprender este concepto no?.
Afilar la sierra es un compromiso individual a ser mejor todos los días, ayudar a las personas y a anclarnos a una vision future donde lo que más se nos va exigir es evolucionar para lograr nuestras metas. No hay resultado si no hay cambio.

Carlos Sierra dijo...

El Séptimo Hábito representa para mi el combustible y el motor que engrana finalmente una Victoria pública y privada mediante los seis hábitos previos. Siempre es vital tener un tiempo para uno mismo, en donde podamos tomar lo que algunos le llaman "Distancia Crítica" de nuestra propia vida. Esta distancia para mí es un simple, pero a su vez no evidente, método que consiste en observarse e insistir en observarse a uno mismo y al efecto que tengo en el entorno. Es hablar con mi propio yo interno mediante las cuatro dimensiones. Para mí, significa ese proceso aveces complicado, de darse un respiro en los ámbitos de mi persona. En alguna lectura publicada en la revista Harvard Business Review, se menciona que para ser un "Atleta Corporativo" es necesario fundamentar tu esencia profesional, en la base física, mental y espiritual. La gran coincidencia que veo con el Séptimo hábito reside en el hecho de que "Afilar la Sierra" significa entenderse a uno mismo, sin dejar pasar el plano físico, emocional/social, espiritual y mental. Para esto, es necesario analizarme a mi mismo. Responderme las siguientes preguntas podría resultar una revelación de la cual tal vez no estaba consciente¿Qué tipo de lecturas alimentan mi cerebro? ¿Qué actividad estoy realizando para ayudar a la comunidad? ¿Qué prácticas espirituales llevo a cabo? ¿Cómo es mi alimentación en periodos de estrés? Este análisis profundo me lleva a ver que tengo un gran camino que recorrer.
En meses anteriores viví inestabilidad laboral. Esa inestabilidad me enseño que mis cuatro dimensiones no están en equilibrio. El equilibrio no se dio debido a que alguna de las dimensiones no estaba proporcionada. Tenía demasiada carga hacia la consideración de éxito como resultado del desempeño laboral. Afortunadamente pude tomar distancia crítica y con el hábito de "Afilar la Sierra" puede equilibrar la balanza. Creo que me llevará tiempo y práctica poder "Afilar la Sierra" como se debe, sin embargo estoy seguro que ahora soy un ser humano más consciente y comprometido conmigo mismo y con el entorno.

Eduardo Valle dijo...

Me acuerdo hace 10 años que comencé a leer este último hábito, afilando la sierra. El primer pensamiento que tuve fue relacionarlo con la mejora continua. Haciendo la analogía de un leñador para él es mejor contar con una sierra afiliada y no una trunca. Por lo que di por hecho que se centraba en buscar renovarse y mejorar, no obstante comprobé que tiene un significado más profundo, y que está estrechamente relacionado con los otros hábitos. Los engloba y los hace posibles. Desde entonces he buscado un equilibrio en mi vida en las 4 dimensiones. Y eso incluye cuidar mi cuerpo. Algo que he llevado estrictamente desde que termine la carrera y que obtuve un poco de independencia económica fue el comer bien, aparte de que es un placer para mí lo llevo con mucha disciplina: 5 comidas al día balanceadas y por qué no un poco de gustos entre comidas. Sueños diarios de 8 horas, y agradezco a la vida un equilibrio con el trabajo que me permite descansar bien. Y desde hacer un par de años que comencé con el ejercicio he comprobado que doy mejores resultados y soy más alegre.
Mi dimensión espiritual es algo que aún me cuesta trabajo, puesto que hace poco tome la decisión propia de ser cristiano y hay mucho que debo aprender del camino que Dios tiene para mí. Pero me da certeza de que tengo un propósito en esta vida que debo cumplir. La dimensión mental me permite cuidar de lo que me da mi capacidad de análisis, alejarme de la televisión y acercarme a la lectura analítica. Aunque debo reconocer que la 4ta dimensión de la social y emocional me cuesta trabajo. No tengo muchas relaciones con amigos y me cuesta trabajo crear nuevas relaciones. Solo el tiempo y pruebas difíciles me han permitido cimentar mis relaciones de confianza con mis allegados, pero son lecciones que valoro. Hoy en día que tengo pareja estoy aprendiendo infinidad de cosas que valoro y son como oro molido y debo agradecer a mi pareja por ello pues estoy creciendo como ser humano.
Lo más importante que rescato de este capítulo es el sentido de la renovación. Todo en la vida se renueva. Y es ese equilibrio y sinergia lo que me debe permitir entrar en un circulo virtuoso, una espiral de crecimiento para mí. Aún me alegro de poder asombrarme de lo perfecta que es la vida y lo que aún la naturaleza me enseña que puedo aplicar a mi vida. Anhelo conservar ese asombro y aprecio por la vida por siempre. En una nota personal, cada vez me convenzo más d que existen principios únicos universales correctos. Me recuerda a la espada en la piedra que vimos en la 1ra clase: muchas culturas tienen una historia similar de un mentor (Merlín) que entrega un objeto de gran poder (espada) a una persona que represente ser digna de ese poder (Arturo) y que llevará a su pueblo a tiempos de paz y gloria. Los principios son leyes naturales que vemos en nuestra realidad, y no son coincidencia. Son creación de Dios y que representan lo más puro y perfecto de sí. En la medida en que aprendamos de estos principios creceremos como seres humanos educados que nos elevaran a un plano superior para un bien mayor.
Eduardo Valle

Dr. Enrique Cárdenas dijo...

Magníficos comentarios, realmente el englobar a todos los hábitos en ese continuo caminar hacia una mejora y el proceso de llevarlo a cabo y darnos cuenta de éste es algo único!!

Felicidades a Tod@s