lunes, 29 de septiembre de 2014

MBA CEM Primer comentario Desarrollo de Habilidades Directivas

Hola a tod@s

El mundo competitivo, vertiginoso, cambiante e hiperconectado nos hace dudar de como conducirnos a nosotros mismos y también el como relacionarnos con los demás.

S. Covey nos da un marco de referencia - no el único y no como receta de cocina -, donde podemos obtener temas de reflexión y de como quisiéramos que fuera nuestro futuro. Obviamente habrá que luchar por ello.

Espero su primer comentario con mucho entusiasmo y ver como reciben uno de los principales puntos de su libro, tan sólo: "De adentro hacia afuera"...

Un fuerte abrazo, muy buena semana y D. M. nos vemos mañana.

Enrique

13 comentarios:

Selene León dijo...

Me gustaría comenzar diciendo que lo planteado por Covey en su libro me pareció sumamente interesante e importante ya que me ayudará a interpretar mejor quién soy hoy y qué espero para mi futuro, algo que considero que en mundo como hoy, tan competitivo y en donde se vive bajo mucho estrés pocos son los que se dan tiempo para enfocarse en estos hábitos. En un curso de coaching aprendí el tema de autoconocimiento y en lo personal, aplicarlo me ayudó en mi vida profesional, aprendí a romper algunos paradigmas y que las circunstancias que me rodeaban no me afectaran, no esperar que mi entorno/personas cambiaran y elegí controlarlo internamente y estar bien conmigo, sin embargo debo reconocer que no en todas las circunstancias pude aplicarlo ya que no es un tema fácil. En la parte personal aún no lo he podido controlar como yo quisiera, lo tengo presente día a día sin embargo considero que como todo, se necesita mucho enfoque y constancia.

Durante muchos años estuve enfocada de lleno a la parte laboral, sin embargo hoy me encuentro en un momento de mi vida en que tengo la oportunidad de reflexionar sobre lo que quiero hacer de mi futuro y creo que eso no hubiera sido posible si siguiera enfocada en el trabajo. Creo que hoy nuestra sociedad se concentra tanto en los aspectos laborales, que pocos hacemos una pauta en nuestra vida para conocernos más a fondo, para conocer nuestro centro y plantearnos o cambiar nuestra misión, saber si lo que somos, lo que hacemos, cómo lo hacemos o a dónde vamos es lo que de verdad deseamos. En las empresas en las que he laborado, todos se enfocan en resolver lo urgente y no en lo que de verdad es importante como lo menciona Covey, creo que esto es la causa de los grandes problemas en muchas organizaciones hoy en día.

Soy una persona que organiza y planifica muchas cosas en cuanto a la parte laboral, sin embargo no organizo ni tomo las decisiones que desearía en la parte personal, en gran parte, porque antepongo el “tener” que el “ser” como lo menciona el autor y es aquí en donde se dan los grandes cambios. Creo que una parte muy importante de tener éxito es hacer un balance en todos los aspectos de nuestra vida, sólo hay que conocerse más a fondo para hacer dichos cambios, ya que como lo menciona el autor, el cambio se da de adentro hacia afuera.

Selene

Jazmín Martínez dijo...

Jazmín Martínez

Al leer sobre los primeros tres hábitos, me pareció que era un libro que ya había leído cuando no era así. Hasta cierto punto me tomó por sorpresa esta lectura porque se me hizo algo muy obvio y que ya conozco, pero al ver el enfoque de todo, me sorprendí de cómo se supone que uno debería ser proactivo y cómo se supone que deberíamos estar definiendo nuestra misión y no es así como lo estoy haciendo y me di cuenta que necesito de un momento para pensar qué quiero hacer, a dónde quiero llegar y por qué hago lo que hago y cómo lo hago.

La proactividad está presente en todos nosotros, el problema es que a veces en las organizaciones se limita esa proactividad y buscan que solo se cumpla con el trabajo diario. Solemos ser proactivos en menor escala y no de la manera que lo describe el libro, ya que no nos damos el tiempo para pensar qué queremos hacer y cómo queremos hacerlo. La clave al ser proactivo es ver y hacer las cosas de manera diferente, crear algo nuevo, para esto es esencial conocernos y entendernos. Lo que poco hacemos es detenernos y hacer un trabajo de introspección porque estamos preocupados por lo demás y satisfacer a otros en lugar de hacer algo en lo que sí podemos influir.

Lo que me pareció más obvio, fue la mención de tener un fin puesto que al leer uno piensa que es obvio que se tiene un fin porque por algo se está en la maestría, por algo se va a trabajar, por algo se está en el trabajo que está, sin embargo a veces las decisiones y circunstancias de la vida nos van alejando de ese fin (aunque pensamos que vamos hacia él) y cuando realmente nos damos cuenta ya estamos lejos de ese fin inicial. El libro plantea una forma muy diferente de plantear el fin, porque habla de liderazgo y administración. Debo ser proactivo y definir mi fin, no que otros decidan por mí. Con este hábito yo creo lo que quiero, lo pienso y empiezo a trabajar en él, sin embargo es raro tener como tal por escrito la misión personal para saber en qué y cómo enfocarse. En mi clase de Estrategia me pidieron hacer esto, así como lo hacemos para una empresa, me lo pidieron para mí, mi misión, visión, estrategia, objetivos y me costó trabajo porque pensé que era obvio, pero al ponerlo por escrito fue complicado reflejar las ideas y que fueran claras y congruentes y además me hizo cuestionar ese fin que se supone quería.

Este libro hizo que pensara en ese fin, en mis planes y en sí estoy aplicando correcta lo que ya sabía. Mucho de lo que habla el libro ya lo sé, pero lo aplico de manera diferente y no tan efectiva. Creo que de manera general con estos hábitos se nos pide tiempo para dar un alto y re-estructurar nuestra misión y nuestra empresa (nosotros mismos) y ser lo suficientemente inteligentes para saber enfocarnos correctamente y aportar algo.

Jorge dijo...

El día a día nos envuelve silenciosamente, de manera casi imperceptible, que parece que la rutina y lo ajetreado del estilo de vida nos impide hacer un alto para plantearnos la forma de cómo vivir, sabedores del privilegio que hemos tenido al nacer. En ocasiones da la impresión que estamos programados para un fin especifico y por extraño que parezca pasando días, meses y a veces años, repitiendo lo mismo, sin siquiera cuestionarnos si es lo que queremos.

Es grato leer las primeras páginas de un libro que relata diferentes reseñas cuyo contexto se enmarca en la realidad, en esos paradigmas que establecen la línea de acción y que muchas veces aunque sabemos que están ahí, padecemos de ceguera que nos impide verlos. Estos paradigmas de alguna manera manejan los hilos de nuestro comportamiento impidiéndonos crecer. Para cambiar algo, debemos empezar por cambiar nosotros mismos, si realmente queremos un cambio de grandes dimensiones tenemos que trabajar sobre los paradigmas básicos. Para lograr ese cambio, hay que cambiar nuestra percepción, el estar dispuesto a dejar lo que se tiene por lo que se piensa tener más adelante. Desde mi punto de vista, no hay nada más perjudicial para el ser humano que el área confortable, es decir, muchas veces preferimos dejar las cosas como están con tal de evitar el proceso de iniciar alguna acción que nos tome tiempo, dedicación y esfuerzo al emprenderla, evitando a toda costa lo que representa la ética del carácter, preferimos seguir navegando en el barco sin oponer resistencia y sin conocer el destino final.

No se puede competir con los demás sin primero salir victorioso de la competencia interna que nosotros mismos nos ponemos día a día. Me gusto del autor la definición de proactivo, “tomar la iniciativa no significa ser insistente, molesto o agresivo, significa nuestra responsabilidad de hacer que las cosas sucedan”, He tenido la oportunidad de trabajar con gente que es convincente en las juntas y propone las acciones a seguir, sin embargo, a la hora de entregar resultados, justifica el pobre desempeño por ineficiencias no atribuibles a ellos mismo, siendo que lo que hizo falta fue comunicación, empeño y/o esfuerzo. Identificar los problemas y catalogarlos en los que se tiene control directo, control indirecto e inexistencia de control, ayuda a expulsar presión de la caldera en la que muchas veces nos encontramos, dedicando el esfuerzo a los dos primeros, es decir sobre los que tenemos control directo (hábitos propios) y los de control indirecto (donde se ejerce influencia). Esto pienso que regularmente las personas lo hacen por intuición. La capacidad de decidir como actuar, es una acción que engloba exclusivamente a la persona, no requiere a nadie más, es un derecho y responsabilidad a la vez, parece fácil pero que complicado es en el quehacer cotidiano. El tomar decisiones es un arte, que se aprende a prueba y error la mayoría de las veces.


Jorge Hernández

Ivan Cruz Barrera dijo...

Definitivamente tras releer el libro me he dado cuenta, que en la preparatoria puede no contarse con la madurez suficiente como para aprovecharlo, desde el punto de vista que no hubo un cambio en mi persona que perdurará hasta mi vida profesional.

Uno de los mayores problemas, que se hace recurrente con muchas personas cercanas, es su completa devoción al trabajo. En algún momento, yo me hice adicto al trabajo, sacrificando mi bienestar físico (me veía gordo) y mental, además de las relaciones. Hace aproximadamente dos años aprendí, que el desarrollo de la persona, no solo se entiende desde el ámbito profesional, pero más bien es un proceso integral. Es decir, hay que trabajar cuando es el momento de trabajar, pero también hay que disfrutar a la familia, hacer ejercicio constantemente para fugar el estrés y disfrutar el tiempo libre sin pensar si quiera en el trabajo.

Como menciona el libro, me hace completo sentido el concepto de proactividad, viéndolo sobre todo desde el punto de vista de los valores. Este es un punto que me hace falta trabajar, porque necesito evitar que las emociones me dominen en cierto tipo de circunstancias, para poder ser coherente con los valores en los que yo creo.

Por otro lado, los últimos dos hábitos, les veo una aplicación clara en campo de la estrategia. Es decir, para poder hacer una planeación estratégica, se tiene que tener un concepción del estado futuro (a dondé no gustaría llegar), para luego descomponer el problema en partes más sencillas que sirvan como brújula en el camino para llegar a la meta. Otro componente fundamental de la estrategia, es identificar los factores relevantes (primero lo primero), y para ello es fundamental el saber elegir (decir que no). El último punto, significa dejar de lado todas las situaciones que absorben nuestro tiempo, sin necesariamente contribuir a la consecución de nuestras metas. Siempre habrá situaciones que atender, pero es nuestra responsabilidad enfocarnos en lo relevante.

Anónimo dijo...

Lo que hace a este libro interesante es que nos habla sobre cosas universales, sin importar cuál sea nuestra educación, situación personal o el lugar donde vivas, estos principios están detrás de todo lo que hacemos tanto consciente como inconscientemente de ahí que tenga tanta trascendencia.
En lo personal ha ampliado mi concepto de lo que es ser proactivo, estamos acostumbrados a tomar las todo de forma tan superficial en estos días que nos olvidamos de estudiar a fondo la esencia de las cosas, lo mismo pasa con nuestras vidas, la mayoría de la veces nos dejamos llevar por lo cotidiano, por nuestro acelerado ritmo de vida sin pensar muchas veces si lo que hacemos tiene coherencia con nuestros principios internos.
Por experiencia propia puedo decir que un cambio interno es muy complicado ya que nos enfrenta a las cosas que normalmente nos negamos a ver en nosotros mismos, requiere de mucha paciencia y perseverancia debido a que los resultados no visibles inmediatamente por que el cambio se realiza de forma interna, uno se da cuenta de que ha cambiado hasta que observas la respuesta en las personas que te rodean.
En fin, supongo que esto es solamente el principio de todo, veremos que más dice Covey con su libro, por lo pronto entendí que necesitamos cambiar la forma en que percibimos a las personas y las cosas si verdaderamente quiero encontrar la respuesta a los problemas que tengo.

Emmanuel Marin

Claudia Robles dijo...

Claudia Robles

Creo que este libro es uno de esos que uno debería leer a incios de su carrera laboral. Maneja principios y reflexiones que a primer instancia uno podría leer de forma muy sencilla y pensar "esto es fácil de hacer o aplicar", pero la realidad es que no es tan sencillo cuando tiene que surgir desde dentro de uno mismo. Como bien se menciona los cambios tienen que venir de dentro hacia afuera. A lo largo de mi carrera laboral de 15 años y dentro del ramo de los Recursos Humanos, he podido aprender y darme cuenta, que de las cosas más complejas para el ser humano son aquellas que vienen desde dentro de uno mismo, para empezar es complejo poder vernos como realmente somos y que hay cosas que podríamos pensar que estamos haciendo bien o que somos buenos líderes para nuestra gente, y quizás no siempre es así.
Los tres primeros hábitos como he mencionado, al leerlos uno reflexiona y piensa que eso nos pasa día a día y que sería realmente sencillo aplicarlos y predicarlos, sin embargo hacerlos hábitos es lo que resulta mas complejo.
De pronto he conocido gente que confunde la proactividad con la agresividad por ejemplo, el querer que todos se muevan a un ritmo muy aprisa con las formas inadecuadas, hace que se pierda todo lo positivo de la creatividad en sí misma.
Lo mas interesante para mí, es volver a reafirmar que desde mi puesto de RH, podemos continuar esta grande labor de dar herramientas a las personas para ser personas más efectivas, así como mejores líderes, sin embargo para mí lo mas importante es que mientras uno no esté convencido de que hay cosas que pueden ser diferentes y que podremos ser más efectivos con buenos hábitos, resultará mucho más complejo el poder transformarnos como seres humanos y como profesionistas.

Claudia Robles

Anónimo dijo...

No es la primera vez que leo este libro, ni siquiera esta versión del libro (Ya también he leído la dirigida a los adolescentes). Mas si he de decir que ninguna de las veces que lo he leído ha sido por gusto propio. Siempre ha sido por un encargo de alguien ajeno y las mayorías de las veces por un encargo de algún maestro.

Ahora que lo vuelvo a leer, me quedo pensando por que siempre ha sido esto así.( Por que nunca lo he leído por gusto) Y creo que he llegado a una respuesta. Este libro plantea cosas sencillas, lógicas y que buscan mejorar el nivel de vida de una persona en todos los sentidos. Mas sin embargo en mi visión personal del mundo y de la vida. Yo no creo que halla una formula general aplicable a cada uno de nosotros. Es decir lo que a uno les sirve, no necesariamente le va a servir a otros.

En defensa del libro, me parece que lo que plantea son cosas lógicas, que las personas con cierto sentido común no tendría problema en aceptar como practicas y positivas. Es decir aceptar que la vida de uno esta en manos propias (primer habito), saber a donde quieres llegar (segundo habito), y planear y organizar para llegar a esa meta (tercer habito). Es como estrategia básica de la vida.

Pero el mayor problema que le veo al libro es que a las personas que creo que debería de ir enfocando, muchas veces no son lógicas y en la gran mayoría carecen de sentido común. Me parece que el primer paso para que una persona pueda mejorar en su vida y en este mundo actual. No seria leer un libro de este tipo. Seria generar un sentido común, después un concepto racional del mundo y por ultimo una libertad de pensamiento que le permitiera aceptar el primer habito. “Tu controlas a tu vida y es tu responsabilidad”.

José Juan Pereo

Javier Pastrana dijo...

Ayer subí mi reflexión a este blog pero al parecer hubo un error y no aparece.

Aquí va de nuevo.

Al leer este libro me sucedió que pensé: "esto es muy obvio..." y reflexioné que lo valioso del autor y lo que expone es que nadie lo había desarrollado así de claro y concreto.

Lo que ví "obvio" y de valor es lo que expone respecto a la forma de desenvolverse por la vida, primero siendo conscientes y responsables de nuestros actos lo cual es algo muy valioso y que realmente ayuda a desarrollar inteligencia emocional, empatía y responsabilidad. Leí alguna ocasión sobre las diferencias en la forma de pensar entre las personas ricas y las pobres y, sin ningún sentido de marcar diferencias estuve de acuerdo y lo reforcé con el primer hábito que expone Covey. La gente pobre tiende a culpar de sus males, pobreza y desgracias siempre a otros: el gobierno, la religión, la gente en el poder, el jefe, etc. y vive siempre así pensando que todos deben cambiar menos ellos y si los demás no cambian pues ellos no lo harán tampoco. Caen entonces en un círculo vicioso en el que no se hacen conscientes de que un cambio general es contribución de todos sus elementos y su mentalidad es que ellos cambiarán hasta que los demás lo hagan. Esto es un pozo profundo con escasa posibilidad de salir.
Por el contrario, la gente rica se responsabiliza de sus actos, sabe que sus decisiones tienen efectos directos en su vida y las de otros y fomentan el cambio ellos sin esperar que el entorno cambie y ellos no.
Creo que esto se relaciona mucho con el primer hábito.

Después, el segundo hábito se relaciona con el primero e indica las metas a alcanzar. Creo que todos tenemos algo por qué vivir, algo que nos impulsa aunque si no tenemos momentos de introspección y autoconocimiento es difícil identificar cuáles son esos motores. Si bien este impulso es dinámico o mejor dicho acumulativo en el sentido de que conforme más madurez alcanzamos la magnitud de lo que nos impulsa crece, por eso es importante siempre tenerlas identificadas en la vida personal, profesional y espiritual.
Pienso que una meta común de los seres humanos es trascender, a través de nuestro trabajo, familia, legado y la fortaleza de los valores ayuda a lograr esta meta.

En lo personal, pienso que los valores es lo que nos define en gran manera, de ahí que nos reconozcan por nuestros actos y no por nuestro discurso. Gente con valores semejantes tiende a establecer relaciones más afines y en mi vida, esto lo he identificado muy bien. De ahí que las relaciones más cercanas y duraderas son con personas con valores afines a los míos.

Finalmente, y relacionado con el tema de valores, metas y proactividad el tema de priorizar nos permite planear y es una característica que particularmente he visto en las personas exitosas. Planean y son disciplinados hasta el logro de objetivos. Establecen una meta, el proceso para llegar a ella y son disciplinados en su ejecución por lo cual aunque haya obstáculos en el camino, siempre logran lo cometido.
El priorizar permite terminar tareas, cumplir metas al hacerlas de modo ordenado. De lo contrario, sin planeación, se cae en el error de iniciar muchas cosas y no culminar ninguna.

Mi reflexión final es que cuando encuentro una propuesta de algo tan concreto y estructurado me doy cuenta que realmente es mucho de sentido común pero no lo había dilucidado de este modo. A pesar de ser un libro que encuentras hasta en el Vips creo que tiene un gran valor por su contenido.

"No juzgues a un libro por su portada o por el restaurante donde se vende".

Javier Pastrana.

Alberto García Garza dijo...

Alberto García

La lectura me pareció muy atractiva y adecuada sobre todo por el rol y el desempeño que tengo en mi trabajo. A pesar de ser temas que cualquier persona podría decir que son fáciles de aplicar o de seguir, considero que en el desempeño diario no es algo tan sencillo. El poder conocer las personas con las que te rodeas y saber que el éxito de una organización depende de un equipo compuesto con personas que tienen diversos objetivos individuales, refiriendo a la lectura menciona que es importante que la primera persona enseñe la forma en que deben realizarse las actividades y así sucesivamente, creo que la pro actividad de cada uno de los integrantes de los equipos es básica para lograr ser ínter - dependientes, lo cual coincido con el autor es fundamental para el desarrollo tanto personal como profesional.

Por otro lado los hábitos son cosas del día a día del ser humano y son básicos dependiendo del enfoque que se le quiera dar. La cuestión de la responsabilidad es un tema que en todos lados se escucha al igual que la ruptura de paradigmas, sin embargo en la vida diaria no es algo que suceda a menudo y que sea sencillo de aceptarse por el entorno en el que nos encontramos. En particular en mi trabajo es difícil lidiar con personas de diferentes áreas cuando no existe una estructura como tal, y sobre todo cuando la des organización viene desde las cabezas de la empresa.

Por otro lado muchas ocasiones no se plantea un objetivo especifico y mucho menos común para las diferentes áreas, es un tema que todos los días vivimos en la organización y que nos esta costando demasiado trabajo superar. Usualmente cada una de las áreas camina en su propia dirección y solamente algunas ocasiones se externa los objetivos y es cuando la sinergia llega a suceder, aunque el factor humano usualmente es un problema.

Por último el identificar la forma en que se realizan las cosas dentro de la empresa es un problema común, es algo que se presenta con facilidad, las personas no saben jerarquizar, y con ello en muchas ocasiones me doy cuenta que es un mal que a mi también me afecta y usualmente resuelves según con la urgencia que las demás personas te hacen sentir. En general me parece un buen libreo que te permite ver las cosas desde una perspectiva distinta, te ayuda a generar una idea diferente a como usualmente vemos las cosas cuando estamos inmersos en ellas, no solo en el ámbito laboral sino también en el personal, y para mi es fundamental permitirte y saber como moverte de tu posición actual para afrontar cambios y situaciones diversas.

Alberto García

Anónimo dijo...

La libertad de elegir va más allá de solo desear elegir. Si, es una opción latente pero depende del nivel de conciencia que se tenga, y la conciencia implica trabajo y acompañamiento. Una persona no puede elegir hasta aprender que tiene opciones y hastaq aprender a ver esas opciones. Si no puede verlas, si no sabe que las tiene –si no puede leer su guión- la posibilidad de elección se desvanece –y con ella, la posibilidad de reescribir el guión-. Entre el estímulo y la respuesta hay un pequeño espacio vacío, que podría ser libertad de elección solo si antes existiera un trabajo personal.
El lenguaje puede darnos una idea de cuan reactivo o proactiva es una persona o sus acciones, perop también, nos permite observar más profundamente cuan reactiva o proactiva es su cultura y su educación. A veces, el simple hecho de cambiar el lenguaje no hará cambiar la reacción de un individuo o de mí mismo, sino solo hasta hacer conciencia de la cultura que genera el hábito de pensamiento tal que a su vez genera ese lenguaje.
Estoy de acuerdo en que si quiero mejorar alguna situación puedo trabajar en lo único que tengo control, que soy yo mismo. Solamente tienes control de ti mismo cuando eres consciente de ti, y entonces si tienes capacidad de mejorar las cosas. Pero además, pensar en un concepto de mejora maniqueísta me parece limitado, pues solamente puedes realmente mejorar cuando piensas también en el otro. Entonces, aunque sea yo mismo lo único sobre lo que tengo control, será mejor partir desde desde un plano no egoísta y medir el impacto que mis acciones tengan en otros y en la situación. Incluso puede ser esta idea la que delimite al fin o fines que tenga en mente.

Pedro Colín

Leslie Barrón dijo...

Antes de comenzar a leer los primeros 3 capítulos del libro los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, pensaba que abordaría aspectos superficiales como por ejemplo el levantarse temprano, comer sano, hacer ejercicio, ser positivo, etc., lo cual ahora analizo surge como un paradigma de efectividad o bien de éxito basado en la personalidad y de acuerdo con Covey muy popular en los últimos 50 años, sin embargo cuenta con la desventaja de ser efímero.
Al comenzar a leer me encontre con conceptos más profundos que los que inicialmente considere abordaría, considero que dicha profundidad viene dada por la pretensión de lograr un verdadero cambio en el lector, en este caso nosotros el cual emana de adentro hacía afuera, ya que en lo primero que tenemos que trabajar es en nosotros mismos.
Al ir leyendo comencé a asociar al autor con otros autores que abordaban temas similares de forma particular, por ejemplo el cambio, sobre éste se decía al igual que Covey que no es posible cambiar a los demás si no a uno mismo, se dice que no podemos cambiar a los demás solo darles información y ellos elegirán si cambian o no.
Otro tema que me vino a la mente fue el de vivir conscientemente y ser responsable de nuestros actos, tema abordado en una muy buena lectura de Branden "A Concious Life"se dice que al ser conscientes podremos enfrentar de mejor forma nuestra realidad y actuar, en fin pude relacionar la lectura con conceptos desarrollados por otros autores.
Sin embargo, lo que me llamo la atención de la metodología de Covey es el desarrollo de la Misión personal, la cual debe estar basada en principios que valoremos, los cuales serán nuestro faro en situaciones difíciles y la administración de las actividades de importancia sobre las que no lo son, éstos dos puntos son con los que más me identifico en mi situación actual, ya que muchas veces siento que mi trabajo es abrumador por la carga de trabajo y trato de encontrar una solución pero la misma carga de actividades que no son tan relevantes me distrae de las que si lo son. Así mismo, el constante enfrentamiento con actividades estresantes genera que mi motivación se vea disminuida, por lo cual me gustaría trabajar en estas ineficiencias a través del desarrollo de una misión personal y administración de las actividades que me harán lograrla.

Leslie Barrón E.

Anónimo dijo...

Juan Pablo Hernández Islas

El inicio del libro me pareció tremendamente importante, antes de poder comprender profundamente nuestros pensamientos, acciones y emociones, es necesario ser conscientes de dónde provienen, y es aquí en donde entra el concepto de paradigmas. Al comprender que actuamos en base a nuestros paradigmas (educación o programación) seremos capaces de comprender el porqué de las diferentes reacciones de las personas, podremos dejar de juzgar las cosas como buenas o malas, correctas e incorrectas y tomar una postura más crítica respecto a otros e incluso respecto a uno mismo. La comprensión de los paradigmas permite aumentar nuestra capacidad para ver las cosas desde perspectivas totalmente nuevas. Desde luego no es sencillo, los paradigmas actúan sin advertencia y es a través de ellos que percibimos nuestro mundo. Darnos el tiempo para escuchar a otros nos permite comprender su punto de vista, comprender sus razones, pero se requiere estar dispuesto a comprender y a hacer a un lado, aunque sea por un instante, nuestros paradigmas (El modo en el que vemos los problemas es el problema).

Como menciona el libro, de nada vale tomar el camino fácil, esto tiene que ver con la honestidad, hacia uno mismo y hacia los demás. Si deseamos una reacción positiva en los demás, debemos ser honestos y positivos con los demás para obtener lo mismo a cambio, los atajos no dan resultados a largo plazo.

Todos tenemos hábitos que deseamos cambiar, normalmente sabemos qué queremos, y pero el cómo o el porqué es lo que nos falla. Así cualquier intento de cambio solo será temporal.

Cada vez me convenzo más de que en la vida no hay premios ni castigos, solamente consecuencias, y para buscar las mejores consecuencias no basta con tratar de forzar las situaciones o las personas.
Este punto lo comparo con la fotografía, cuando ganas en una cosa pierdes en otra. Si aumentas el ISO pierdes al agregar ruido a la foto, si abres el diafragma se reduce la profundidad de campo, si se aumenta el tiempo de exposición, la foto sale movida. Una fotografía con exposición correcta (cantidad de luz correcta) depende de tener el equilibrio adecuado sin forzar ninguno de los elementos.

Me pareció muy relevante la manera en que definen "proactividad", esta palabra tan gastada, no solo se refiere a tomar la iniciativa, sino también se relaciona con asumir la responsabilidad de los resultados, on no aceptar que somos víctimas de las circunstancias.

Al tener uno o varios fines o intenciones claramente definidos (y deseados), nuestra voluntad se dirigirá automáticamente hacia ese destino, de no tener claro un fin, no podemos sino divagar, intentar adoptar destinos que no nos satisfacen y esto nos lleva a experimentar un vacío. Sin embargo, encontrar uno o varios fines requiere de un fuerte ejercicio de autorreflexión para ver qué nos conviene y convence.

Ante el hecho de que hay más por hacer de lo que se puede hacer en una vida, se necesitan establecer prioridades y dejar de lado lo menos importante. Si atendemos cada cuestión que surja nos encontraremos estancados en poco tiempo.

rosa samperio dijo...

Comencé leyendo el libro con el paradigma de volver a leer lo mismo que he venido leyendo desde preparatoria sobre ser una persona efectiva tanto en el ámbito laboral como en la vida personal, sin embargo a lo largo de la lectura, me sorprendió sentirme como si jamás lo hubiera leído. Ahora lo puedo ver desde otra perspectiva y enfocarlo a ejemplos concretos o hacia aplicaciones prácticas, pues ahora el contenido de éste me parece mucho más “útil”, sé que suena un poco rudo pero así es, en el pasado me parecían ideas muy buenas para ser una mejor persona y aplicables a la vida diaria, sin embargo hoy me parecen hábitos básicos para poder destacar en una organización. Y aunque me parezcan básicos no siempre los tenemos presentes y nos enfocamos y esforzamos en potencializarlos o hacerlos parte de nuestra forma de ser y trabajar.

Lo que mencionaba de verlos de otra manera, por ejemplo, el hábito de ser proactivo se me había quedado grabado como ser el primero en querer realizar algo, sin embargo no es así, esa idea que tenía ahora la veo sólo como ser el primero en realizar una actividad, y ahora lo que se me viene a la mente es dar ese paso para ir construyendo el camino hacia nuestro objetivo, depende de nosotros mismo el poder lograrlo, buscando las fuentes necesarias para la construcción de ese camino, nuestra actitud ante los problemas y la manera en que nos ocupamos de las situaciones que se vayan presentando, y tener ese objetivo o fin siempre en la mente y buscar llegar a él. Sin embargo en este aspecto creo que a pesar de tener un fin en mente, se debe tener equilibrio en la vida y evaluar si se está pensando o construyendo ese fin de manera consciente, que no afecte a otros, que se pueda tener un equilibrio en la búsqueda de éste y aunque cada uno consigue sus metas de la mejor forma que le parezca a mí me parece que debe ser equilibrado, esto en el ámbito personal, aplicado en el trabajo considero que es tener un fin en mente que colabore y comulgue con el fin de la organización.

El tercer hábito en este momento me cae como anillo al dedo, cada día estamos más presionados, con más trabajo, estresados y nos estamos enfocando en sacar adelante las cosas urgentes, postergando lo importante, y a fin de cuentas esto se convierte en una bola de nieve, porque lo importante con el tiempo pasa a ser de carácter urgente que se suman a las cosas urgentes que ya se tenían y surgen nuevas cosas importantes que no hay tiempo de atender. La administración personal es vital, en mi caso, para mí, en estos momentos (siempre, pero ahorita es prácticamente de vida o muerto en mi trabajo). Trabajo en el área operativa y cada día hay más controles (que es lo importante) que desarrollar e implementar pero a su vez cada día hay más operación (lo urgente) que el cliente necesita que salga lo más pronto posible. El libro trae al final de capitulo una tabla con prioridades y actividades diarias, la cual en mi trabajo diario se puede aplicar perfectamente, y lo voy a hacer . . . . . siempre y cuando las actividades urgentes me lo permitan!!

El objeto principal de este libro es tomar esos hábitos, adoptarlos, hacerlos parte de nosotros. Y aunque no sea como seguir una receta para conseguir el éxito, todos los hábitos van unidos. Comenzaré a usar la tabla de actividades, adoptarla y adaptarla a los proyectos y actividades diarias de mi trabajo.
Rosa Samperio