jueves, 24 de mayo de 2012

Enrique Alonso "CachiCálculo" Mi gran Maestro


  • "La buena educación de los niños pide que se les ame, y se les ame a todos por igual. Ahora bien, esto supone la entrega absoluta a su formación y el uso de cuantos medios pueda sugerir un entusiasmo habilidoso para infundirles la piedad y la virtud."
    • "El carácter más apropiado para educar humana y cristianamente a los niños y jóvenes es el que reúne la jovialidad, la afabilidad y la constancia que sólo se hallan en un corazón humilde y bondadoso"                                                                                                                             Marcelino Champagnat


    Hace ya más de 8 días que un día del año que se considera como "Día del Maestro" - cuando como con el día de las madres todos los dias debieran ser de ellas y rendir homenaje a quién nos dio el ser y, en este caso a quienes nos dedicamos al intento de lograr motivar a que otros aprendan pues creo debieran ser homenajeados también, más de un día al año -; me llenó de sorpresa que el Campus Toluca del Tec de Monterrey nos invitara a un día completamente académico: la visita a la excelente y bellísima exhibición de Fernando Botero en el Palacio de Bellas Artes.
    Disfruté de la compañía de quienes considero verdaderos maestros en toda la extensión de la palabra: Enrique Bores - mi otro gran Tocayo -, Julio César Borja y Luis Gerardo Gonzalez entre otros. Pero, la vida y el día me tenían más sorpresas, después de la comida y esperando la entrega de los "Borregos de Oro" del campus Toluca, ceremonia anual de la excelsitud académica para profesores de planta y de cátedra, me asombré cuando el Ing. Juan Carlos Arreola, Director General del Campus mencionó a mi Tocayo, Compadre y Maestro Enrique Alonso Nájera como la elección de los profesores del campus para darle un Borrego de Oro en su memoria.

    Por una parte reflexioné que le hubiera encantado vivirlo, recibirlo en vida. Por otra parte, el que mis colegas hayan tenido ese acierto, ese reconocimiento fue algo increíble.

    Bien casi todo lo anterior es un preámbulo para mis sentimientos y para lo que realmente quiero contarles:


    Enrique, mi Tocayo y Compadre no fue un profesor común y, lo que intentaré decirles es que ojalá muchos de nosotros pudiéramos seguir e intentar lograr por medio de su ejemplo, el motivar a otros a tener hambre de aprender y no sólo eso sino de volver a quererse a sí mismos.

    A manera de anécdota, a él en un principio y siendo ya adolescente no le gustaban las matemáticas..., le pasó lo que a Albert Einstein que en su juventud lo reprobaban en aritmética. Sin embargo, la vida le dio la oportunidad de que al término de un partido de fútbol - fue un magnífico, infatigable y habilidoso delantero -, allá por los llanos de la Unidad Santa Fe uno de sus amigos a quienes todos consideraban un vago, viéndolo triste se le acercó y le preguntó que que le sucedía. Mi Tocayo le platicó que no entendía las matemáticas y que quería desertar de la escuela. Este "vago" le dio la primera lección de amor por las matemáticas pero sobre todo de amor hacia sí mismo y de ahí en adelante con su gran capacidad de análisis pero por medio de la paciencia y del cariño,  por primera vez se le abrió el universo de las matemáticas.

    Estudió en la UNAM Ingeniería Química, sintiéndose siempre orgulloso de su Alma Mater. En sus prácticas de laboratorio aspirando óxido cuproso años después le dio cirrosis hepática y con ella vivió los últimos 14 aos de su vida, no murió a causa de ella pero su vida a partir de 1994 cambió radicalmente, hizo todo lo que estuvo en sus manos para continuar con su calidad de vida pero aún en su sufrimiento diario nunca dejó de dar clases y prodigar amor en ellas.

    Estuvo en el Instituto México con los Maristas por más 30 años y por sus enseñanzas pasaron miles de alumnos y ellos por su nombre Enrique Alonso le dieron el mote de "Cachi Cálculo" por aquél gran actor de teatro infantil, homónimo y pariente de él: Enrique Alonso - Cachirulo. Cuando me lo contaba no lograba entender el porque del sobrenombre pero con el tiempo y el que cada año al finalizar el ciclo escolar y que se reunían todos sus alumnos - de todas las materias de matemáticas que enseñaba desde álgebra, geometría analítica y trigonometría al cálculo diferencial e integral -, para cargarlo en vilo y pasearlo por todo el Instituto cantando y echándole porras: "Cachi, Cachi, Cachi...". Por esta fiesta y reconocimiento anual Cachi tuvo muchas envidias de sus colegas, éstos se preguntaban ¿Cómo es posible que a un profesor de Matemáticas lo carguen en vilo, lo quieran así?

    Este cariño por Enrique no fue solo en el CUM fue en todos sus diplomados, cursos, talleres y en todos los lugares donde su fe por "La Obra" como le llamaba - ello no siendo hermano Marista pero más hermano por vocación -, nunca se detuvo. Su última parada como profesor fue en el Campus Toluca del Tec de Monterrey y ahí también sus colegas se preguntaban - espero ya no se pregunten -, del porque del magnífico aprovechamiento de los alumnos de Enrique y de como lo hacía posible.

    Hoy les doy la fórmula de Cachi Cálculo, es, para hacerle honor una ecuación:

    Amor al cubo + Incremento a la autoestima del alumno al cuadrado + Conocimiento =          Aprendizaje Significativo

    No pude hacerlo con todos los cánones de la formulación matemática pero ustedes me entenderán y perdonarán.

    Hoy extraño al extraordinario Ser Humano que fue mi compadre y amigo pero entiendo un poco más en esa ausencia cuán grandes fueron sus enseñanzas a nosotros los que intentamos día con día llegar a ser no sólo Maestros ni Profesores sino motivadores de autoestima a través del amor, de la paciencia y del cariño por lo que hacemos: tocar almas para que sean si así lo desean, mejores.

    Felicidades Enrique donde quiera que estés y a todos los Maestros del mundo. 

    Hoy no es día del Maestro, pero...

    1 comentario:

    Sergio Esteves Rebollo dijo...

    Hola, soy ex-alumno del maestro Alonso, quien me dio Cálculo en el CUM. Lo felicito por esta breve pero emotiva nota que revela a un personaje que amaba entrañablemente su profesión y a sus estudiantes. Con ese ejemplo, pude también definir mi propia vocación. Gracias por su escrito.